Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán
Hoy salió publicada en El Tiempo una columna de María Isabel Rueda sobre el nombramiento del General Mora como Ministro de Defensa.
Conozco a Jorge muy bien, pues fue mi oficial de operaciones y posteriormente mi ejecutivo y segundo comandante en la Escuela de Lanceros.
Sus virtudes personales, cualidades profesionales y experiencia militar lo califican sobradamente para el cargo.
Eso no tiene discusión.
La columnista concuerda conmigo en que es muy respetado y apreciado entre activos y retirados.
Su argumento no es sobre la conveniencia del nombramiento de la persona, pues el General Mora está extremadamente bien preparado, sino sobre la conveniencia de nombrar un militar en retiro en el Ministerio de Defensa.
En este escrito tomaré cada uno de sus argumentos y los dejaré sin validez.
Empecemos.
“La opinión pública no sostenía ya la presencia de un militar en la vida política”.
El nombramiento de Pardo Rueda no obedeció a ninguna “opinión pública”, no encontré ni una sola queja contra el General Botero ni contra sus antecesores por “intervenir en política”.
Eso estaba y, aún lo está, prohibido expresamente por la Constitución.
El nombramiento de Pardo Rueda fue una movida de Gaviria dentro del ajedrez que estaba jugando para lograr la nueva Constitución.
El M-19 se lo exigió.
“Si el actual presidente lo hizo por razones políticas, el electo no los puede reintegrar por lo mismo”
Perdónenme, pero qué argumento tan absurdo.
¡Pues claro que los debe reintegrar por las mismas razones!
Si un gobernante traidor saca a los mejores soldados para ayudarle al enemigo a ganar la guerra, lo más lógico es que su sucesor, que no es traidor sino patriota, los reintegre para ganarla.
“Los militares no están hechos para la política”
Aquí es necesario precisar los términos.
Los militares en retiro somos tan ciudadanos como cualquiera y el paso por los cuarteles no nos cercena nuestra preocupación por el manejo político pues eso se refleja en bienestar social; al contrario nos la potencia, pues hemos sufrido la violencia que nace cuando el mal manejo político roba bienestar social.
«Si tumban a un ministro civil, habrá cumplido con su papel de fusible”
Ese, estimada María Isabel, ha sido el principal problema que nos ha dejado el nombramiento de civiles, sin experiencia militar, en el Ministerio de Defensa.
Los politiqueros de carrera han tomado la cartera de defensa como un trampolín para alcanzar sus aspiraciones y si fracasan sencillamente se van del cargo.
Un General ó un militar en retiro, como es el caso del Capitán Pete Hegseth en los Estados Unidos, no busca un futuro político, sencillamente tiene un acendrado compromiso con su patria y con sus compañeros de armas para alcanzar, al fin, el bienestar para todos, que termine la violencia y evite más sangre, sudor y lágrimas de soldados, viudas y huérfanos.
Apreciada María Isabel, yo creo y estoy profundamente convencido que lo mejor que le puede pasar al Ministerio de Defensa y a nuestra patria es que llegue a él un militar de honor.
Ya lo tenemos.
Fuerte abrazo.