Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán
Antes de escribir la primera palabra quiero manifestar enfáticamente que aborrezco toda la corrupción del gobierno durante el presidente Petro.
Considero que no debe quedar impune ninguno de los funcionarios corruptos, que no se les debe dar beneficio carcelario y que se les debe aplicar extinción de dominio a sus bienes hasta que paguen el último peso robado.
Al pedir esto con vehemencia, me asaltan unas preguntas que martillan la ética en mi conciencia.
Ellas son:
¿Si vamos a castigar ejemplarmente a estos corruptos nuevos, debemos también castigar ejemplarmente a los corruptos viejos?
¿Se es menos corrupto si se pertenece a una u otra corriente política?
¿Se estará dando un verdadero ejemplo correctivo y disuasivo si se castiga solo a unos corruptos y no a TODOS los corruptos?
La discusión que estás preguntas genera puede marcar el derrotero ético de la política colombiana para las generaciones venideras.
Me explico.
Si solamente castigamos a los nuevos corruptos—por así llamarlos—el mensaje que estaríamos enviando es que basta con ser de otra corriente política para ser cobijado por la impunidad.
El problema de ese razonamiento es que aplica en ambas direcciones.
En ese caso, el ejemplo de la derecha puede también cobijar a la izquierda y entonces la impunidad sería general.
El argumento de la izquierda no debería ser:
“Por qué nos castigan a nosotros ahora si no castigaron a la corruptos de antes”
Sino…
“castiguen a nuestros nuevos corruptos pero no dejen impunes a los viejos corruptos”.
Creo que el presidente De La Espriella, efectivamente, quiere cambiar el modo de hacer política en Colombia y a través de ello llevarnos a ser una Patria Milagro.
Sin embargo, creo también muy firmemente que debe extender su garra hasta alcanzar, no solo a los nuevos corruptos, sino también, a esos “viejos corruptos” que llevan años burlándose de la justicia colombiana.
Si no lo hace, la labor quedaría “coja”.
Finalizo este escrito recordando esta frase de Peter Drucker:
“La solución a medias de un problema, siempre termina creando un problema mayor”.
Para su gentil reflexión.
Fuerte abrazo.