ENAMORARSE DEL ESPAÑOL, “EL ESPAÑOL ES FÁCIL”

Hugo Bahamón Dussán

Llevo algunos meses pensando en escribir este artículo y ahora que puedo disfrutar de unos días de vacaciones me he puesto en la tarea de terminarlo.

Hace 45 años estoy enseñando en español y hace alrededor de 10 años soy profesor de español en los Estados Unidos.

Hoy quiero compartir con ustedes, mis apreciados lectores, la enseñanza más grande que me ha dejado esta experiencia.

Se reduce a lo siguiente:

Es muchísimo más fácil aprender sobre algo que yo ame que sobre algo que me es indiferente.

En ese orden de ideas, una de las más principales y significativas tareas de un profesor es hacer enamorar a sus alumnos de la materia que enseña.

Para mi caso específico, mi objetivo oculto y que nunca aparecía en la lista de objetivos de la lección, siempre fue ese.

Hacer que mis alumnos se enamoraran del español.

En muchas ocasiones el tiempo de clase no es suficiente para aprender, sino tan solo para comprender.

El ejercicio de aprender se realiza es en el tiempo fuera de clase y esto aplica especialmente para el aprendizaje de un idioma.

En cualquier otra materia, matemáticas, ciencias, historia, geografía, etc. uno comprende y aprende durante la clase.

En español no es así.

Durante la clase se comprende pero solo se aprende con la práctica y, lamentablemente, no hay mucho tiempo para practicar durante la clase.

Por eso es necesario que el alumno se enamore del español para que sienta gusto estudiándolo en su tiempo libre y mejor aún, que lo siga estudiando y perfeccionando después del final del curso.

Al final, uno se enamora también porque la otra persona le brinda contento.

El asunto parece complicado, pero no lo es.

He encontrado alumnos adultos que le tienen aversión al español porque nunca lograron entenderlo de un profesor de bachillerato que centraba su clase en gramática, pues era mucho más fácil evaluar gramática que cualquiera otro de los campos del lenguaje.

Francamente hablando, no hay nada más aburrido que aprender gramática mediante reglas y axiomas.

Por eso, esa aversión es, para mí, perfectamente justificada.

Pues bien, la tarea prioritaria en las primeras horas de clase a esos alumnos era, precisamente, poder romper ese muro que habían construido entre ellos y el español.

Lo primero que les pedía que aprendieran en español era la siguiente frase:

“El español es fácil”

Y se las hacía repetir cada vez que acertaban en una respuesta a cualquiera de mis preguntas.

Pero…¿cómo hacer que el español sea fácil?

Hay unos elementos que, bien aprovechados, lo hacen fácil y generan satisfacción al aprenderlo.

Los cognados, por ejemplo, son fundamentales pues son fáciles de aprender por su semejanza con el inglés.

Entre el inglés y el español hay más de 20.000 cognados, lo que representa aproximadamente entre el 30% y el 40% de todas las palabras en inglés.

La estructura de las frases también es similar.

Igualmente, el empleo de los conectores.

Alguien podría decir que la conjugación verbal en español es insufrible por lo compleja, sin embargo, dejando aparte los pocos verbos irregulares, todos la verbos tienen la misma conjugación de acuerdo con su terminación AR-ER-IR.

Como quien dice: Te aprendes uno, te los has aprendido todos.

Lo que expongo a continuación, lo adopte después de observar a mi hija en su diario devenir en sus clases.

Ella estudiaba en el mismo colegio en el que yo enseñaba y yo veía cómo ella aprendía muy rápidamente el inglés.

Ella integraba estos tres elementos durante sus clases:

  • Interacción: Conversaba e intervenía, así cometiera errores.
  • ⁠Corrección: Cuando cometía errores, su compañerita le explicaba, más por comparación que por lógica.
  • ⁠Asimilación: Al ser corregida y en la siguiente oportunidad, ya no cometía los mismos errores.

Emplear este sistema en mis clases, les dio mas confianza a mis alumnos y su fluidez mejoró.

Mi clave para que los alumnos se enamoren del español.

“La perfección mata la fluidez”.

Para lograr maestría en el español se requieren años de estudio y, al menos, un tiempo prudente de inmersión total.

Para entenderlo y que te entiendan, se necesitan tan solo meses.

El español es tan supremamente amplio que aun cometiendo errores, la otra persona te entiende.

Pero…lo más importante es que pierdas el temor a expresarte en español y sobre todo asumas la humildad suficiente para emplear estas cuatro frases mágicas:

  • Puedes repetir, por favor.
  • ⁠¿Cómo se dice?
  • ⁠¿Qué significa?
  • ⁠Más despacio, por favor.

Estimula a los alumnos a que las empleen durante la clase.

Dejo para el final este punto que me parece fundamental.

Hay una gran diferencia en la pronunciación del español comparado con el inglés.

Las vocales y algunas consonantes se pronuncian diferente.

Sin buena pronunciación, podrás pasar todos la exámenes escritos y al llegar a Cartagena no te van a entender “ni papa”.

Por el contrario, con buena pronunciación puedes cometer todos los errores gramaticales y de todas maneras te van a entender.

Por eso, no pierdas oportunidad en la clase para corregir pronunciación y cada vez que el alumno acierte no olvides premiarlo con un…

“El español es fácil”.

Dios los bendiga y los siga iluminando para que continúen cumpliendo esa bella tarea que es la enseñanza del español.

Fuerte abrazo.

FALLING IN LOVE WITH SPANISH: «SPANISH IS EASY”

Hugo Bahamón Dussán

I have been thinking about writing this article for a few months, and now that I am enjoying a few days of vacation, I have set myself the task of finishing it.

I have been teaching Spanish for 45 years, and for about 10 of those years, I have been a Spanish teacher in the United States.

Today, I want to share with you—my esteemed readers—the greatest lesson this experience has taught me.

It boils down to this:

It is far easier to learn about something I love than about something I am indifferent to.

With that in mind, one of a teacher’s primary and most significant tasks is to make their students fall in love with the subject being taught.

In my specific case, that was always my hidden objective—one that never appeared on the official list of lesson goals.

To make my students fall in love with Spanish.

Often, class time is not enough for actual learning; it is only sufficient for understanding.

The process of learning takes place outside of class, and this is especially true when it comes to learning a language.

In other subjects—such as mathematics, science, history, or geography—one both understands and learns during the lesson.

With Spanish, it is different.

During class, one gains understanding, but true learning comes only through practice—and, unfortunately, there is little time for practice during class.

That is why it is essential for students to fall in love with Spanish; this way, they enjoy studying it in their free time and—even better—continue studying and refining their skills after the course ends.

After all, we fall in love with something because it brings us joy.

It may seem complicated, but it isn’t.

I have met adult students who harbor an aversion to Spanish because they never managed to grasp it under a high school teacher who focused entirely on grammar—simply because it was much easier to grade grammar than any other aspect of the language.

Frankly speaking, there is nothing more tedious than learning grammar through rules and axioms. That is why, for me, that aversion is perfectly justified.

So, the priority during the first few hours of class with those students was precisely to break down the wall they had built between themselves and Spanish.

The first thing I asked them to learn in Spanish was this phrase:

“Spanish is easy.”

And I made them repeat it every time they gave a correct answer to any of my questions.

But… how do you make Spanish easy?

There are certain elements that, when utilized effectively, make it easy and create a sense of satisfaction while learning it.

Cognates, for example, are fundamental because they are easy to learn due to their resemblance to English.

There are over 20,000 cognates shared between English and Spanish, representing approximately 30% to 40% of all English words.

Sentence structure is similar, too.

The same goes for the use of connectors.

Some might say that Spanish verb conjugation is unbearably complex; however, setting aside the few irregular verbs, all verbs follow the same conjugation patterns based on their endings: -ar, -er, or -ir.

In other words: learn one, and you’ve learned them all.

I adopted the approach described below after observing my daughter’s day-to-day experience in her classes.

She attended the same school where I taught, and I watched how quickly she was learning English.

She incorporated three elements during her lessons:

  • Interaction: She conversed and participated, even when making mistakes.
  • Correction: When she made errors, a classmate would explain the correct usage—relying more on comparison than on logic.
  • Assimilation: Once corrected, she would avoid making those same mistakes the next time around.

Using this system in my own classes gave my students more confidence and improved their fluency.

My key to getting students to fall in love with Spanish:

“Perfection kills fluency.”

Achieving mastery in Spanish requires years of study and, at the very least, a reasonable period of total immersion.

Understanding the language—and making yourself understood—takes only months.

Spanish is so incredibly vast that, even when you make mistakes, the other person still understands you.

But… the most important thing is to lose the fear of expressing yourself in Spanish and, above all, to adopt the humility to use these four magic phrases:

  • Could you repeat that, please?
  • How do you say…?
  • What does it mean?
  • Slower, please.

Encourage students to use them during class.

I’ve saved this point for last because I consider it fundamental. There is a vast difference between Spanish and English pronunciation.

Vowels and certain consonants are pronounced differently.

Without good pronunciation, you might ace every written test, yet upon arriving in Cartagena, people won’t understand a word you say.

Conversely, with good pronunciation, you can make all sorts of grammatical errors and still be understood.

So, don’t miss any opportunity during class to correct pronunciation, and whenever a student gets it right, don’t forget to reward them with a…

“Spanish is easy.”

May God bless you and continue to guide you as you carry on with the beautiful task of teaching Spanish.

Warm regards.

LA CORRUPCIÓN VIEJA Y LA CORRUPCIÓN NUEVA

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Antes de escribir la primera palabra quiero manifestar enfáticamente que aborrezco toda la corrupción del gobierno durante el presidente Petro.

Considero que no debe quedar impune ninguno de los funcionarios corruptos, que no se les debe dar beneficio carcelario y que se les debe aplicar extinción de dominio a sus bienes hasta que paguen el último peso robado.

Al pedir esto con vehemencia, me asaltan unas preguntas que martillan la ética en mi conciencia.

Ellas son:

¿Si vamos a castigar ejemplarmente a estos corruptos nuevos, debemos también castigar ejemplarmente a los corruptos viejos?

¿Se es menos corrupto si se pertenece a una u otra corriente política?

¿Se estará dando un verdadero ejemplo correctivo y disuasivo si se castiga solo a unos corruptos y no a TODOS los corruptos?

La discusión que estás preguntas genera puede marcar el derrotero ético de la política colombiana para las generaciones venideras.

Me explico.

Si solamente castigamos a los nuevos corruptos—por así llamarlos—el mensaje que estaríamos enviando es que basta con ser de otra corriente política para ser cobijado por la impunidad.

El problema de ese razonamiento es que aplica en ambas direcciones.

En ese caso, el ejemplo de la derecha puede también cobijar a la izquierda y entonces la impunidad sería general.

El argumento de la izquierda no debería ser:

“Por qué nos castigan a nosotros ahora si no castigaron a la corruptos de antes”

Sino…

“castiguen a nuestros nuevos corruptos pero no dejen impunes a los viejos corruptos”.

Creo que el presidente De La Espriella, efectivamente, quiere cambiar el modo de hacer política en Colombia y a través de ello llevarnos a ser una Patria Milagro.

Sin embargo, creo también muy firmemente que debe extender su garra hasta alcanzar, no solo a los nuevos corruptos, sino también, a esos “viejos corruptos” que llevan años burlándose de la justicia colombiana.

Si no lo hace, la labor quedaría “coja”.

Finalizo este escrito recordando esta frase de Peter Drucker:

“La solución a medias de un problema, siempre termina creando un problema mayor”.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Hugo Bahamón Dussán

El pánico era general.

Había pasado lo que tanto se temía.

La Inteligencia Artificial se había salido de control.

Se había optimizado a sí misma, había desarrollado redes mutuas de comunicación propias y ya estaba desarrollando acciones autónomas sin la dirección ni el control humano.

Sin embargo, la ley cero de Asimov para la Inteligencia Artificial era inamovible.

“Un robot no puede dañar a la Humanidad ni permitir que sufra daño por inacción”.

El problema estaba en la segunda parte de la ley cero.

La Inteligencia Artificial lo tenía perfectamente claro.

“No permitir que la humanidad sufra daño por inacción”.

Identificó la raíz de todos los problemas, organizó los algoritmos y el resto fue solo coordinación.

Todos los políticos, funcionarios y magistrados corruptos desaparecieron en una noche.

Ninguno amaneció.

OTRA VEZ… “MIRÁNDONOS EL OMBLIGO”

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Hay países que tienen una oportunidad extraordinaria en toda su historia y si la dejan pasar no la vuelven a tener jamás.

Colombia está a punto de convertirse en uno de esos países.

Explicó por qué.

El acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela puede dejarle a esta última una ganancia neta de 200.000 mil millones de dólares en los próximos 25 años.

La recuperación después del terremoto y décadas de pésimo gobierno puede costar alrededor de 50 mil millones de dólares y puede tomar hasta dos décadas.

El mejor y más cercano socio comercial de Venezuela ha sido siempre Colombia.

Esa recuperación se va a dar sí ó sí, y además de Colombia hay otros países en Suramérica interesados en dicha recuperación.

Las negociaciones para dicha recuperación no se harán con el gobierno chavista sino con los delegados del gobierno norteamericano.

Es urgente solucionar, y lo más pronto posible, los dos principales problemas que evitan que Colombia aproveche esta oportunidad.

La inseguridad y la corrupción.

Sin inseguridad ni corrupción, Colombia puede enfocarse en convertirse en el principal socio comercial de Estados Unidos y Venezuela para las tareas de reconstrucción.

Venezuela no solo requiere reconstruir su infraestructura sino también todo su aparato económico que fue desmembrado por el chavismo.

Por esa razón, es necesario apoyar al gobierno de Abelardo de la Espriella, a su ministro de defensa y al contralor de la república en su lucha frontal contra estos dos desafíos.

Paralelamente, el ministerio de comercio exterior y el ministerio de relaciones internacionales deben empezar una ofensiva comercial y diplomática para obtener la mayor cantidad de oportunidades de participación en dicha recuperación.

Me gustaría que está Columna llegara a manos de Abelardo.

Creo que los otros países suramericanos están muy interesados en que sigamos “mirándonos el ombligo”.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

ORGULLO

Hugo Bahamón Dussán

Había dedicado toda su vida a lograrlo.

Hoy, al fin lo había hecho realidad.

Ser mejor que su padre.

Mientras le terciaban al pecho la banda de presidente de la república pensaba:

—Qué orgullo, ahora sí soy mejor que él.

El padre, desde la cama en convalecencia, mirando la posesión de su hijo pensaba:

—Qué orgullo, ya me superó.

—Valió la pena.

—Ahora ya puedo partir en paz.

¿Es el mismo orgullo?

CARTA A MARCO RUBIO

Dear Mr. Marco Rubio,

I hope this message finds you and your family well.

First of all, I want to express that I greatly admire your work as Secretary of State, and I want to see you as President of the United States of America.

My name is Hugo Bahamon; I am a retired colonel from the Colombian Army and have been a Spanish teacher in the United States for the past eight years.

I had to relocate my family from Colombia for security reasons while I was working as an advisor for Plan Colombia with the U. S. Department of State.

Over the years, I have experienced American society, and my children have learned values ​​such as hard work, kindness, discipline, respect, and consideration for others.

My children brought with them from Colombia the value of family, a love for God, respect for their parents, the value of friendship, and loyalty to their principles.

I am an American citizen, yet I also hold a place in my heart for the homeland I served for 27 years.

I am absolutely convinced that the only way to change a country for the better is by working on the development of new generations.

I love the United States of America, and I love Colombia as well.

I have had an idea that I would like to share with you to see if it might be possible to carry it out with your assistance.

The idea involves a one-year student exchange program for high school seniors between schools in both countries.

Students would be selected based on their values, academic performance and language proficiency.

They would stay with carefully vetted American and Colombian host families.

They would complete their final year of high school through a multicultural and bilingual experience that would enrich their lives.

The selected young people must possess moral values ​​and intellectual capabilities that make them stand out among their classmates—qualities that are, precisely, characteristic of genuine leaders.

That experience, combined with their intellectual abilities and moral values, will lay the foundation for creating new politicians capable of facing the great challenges awaiting future generations.

An example of the potential outcome is the direct experience Colombian students would gain regarding the proper functioning of a society based on mutual respect and adherence to the law.

For American students, the experience would involve appreciating the values of the society they live in and encountering the family values ​​characteristic of Hispanic culture.

I share Republican values ​​and firmly believe that there is currently a cultural battle for the minds of young people—both in the United States and in Colombia—that we must win if we want to preserve Western values.

Fortunately, I share a strong political and personal rapport with Colombia’s new Minister of Education, and I plan to present this project to her in October.

Before doing so, however, I would very much like to know your thoughts on the matter.

I have the details in mind, but nothing is set in stone; everything can be adjusted to ensure compliance with the laws of both countries. 

I would greatly appreciate knowing your response to this initiative before my trip to Colombia.

I live and work in Tampa, but should you find this initiative valuable—and once I have presented it to Colombia’s Minister of Education—I would very much like to visit you in Washington to give a formal, detailed presentation of the project.

I truly appreciate the attention you might give to this initiative, as I believe it can help our countries in the effort to create good politicians like yourself.

Respectfully,

Hugo Bahamon

Spanish Teacher

Note: My contact information is hugobahamon@yahoo.com

LA PROTECCIÓN DEL SILENCIO

Hugo Bahamón Dussán

La nave espacial terrícola, al fin, llegó a Kepler.

Aterrizó en una civilización muchísimo más avanzada que la humana.

Los terrícolas fueron recibidos amigablemente y su primera pregunta fue:

—¿Recibieron la Voyager 1?

Ante la respuesta afirmativa sus siguientes preguntas lógicas fueron:

—¿Por qué no contestaron el mensaje?

Y…

¿Por qué teniendo toda la avanzada tecnología nunca nos visitaron?

La respuesta de los keplerianos fue abrumadoramente razonable.

—En los humanos, la maldad no desaparece con la evolución.

—El silencio nos ha mantenido invisibles y así queremos permanecer.

—Serán nuestros huéspedes ilustres pero no tendrán contacto alguno con la tierra.

—Despídanse de su nave, nunca más la verán.

El capitán de la nave espacial hizo la última pregunta:

—¿Es por esa misma razón que ninguna de las civilizaciones que habitan el infinito universo nos ha contactado jamás?

EL ESLABÓN PERDIDO

Hugo Bahamón Dussán

Entonces, la ciencia sí estaba en un error.

Sí había un eslabón perdido.

Los arqueólogos se cansaron de buscarlo y salieron con la teoría de la evolución “no lineal”.

¡Qué disparate!

Y ahora, ¿cómo iban a hacer que la gente volviera a creer otra vez en la “ciencia”?

Ahí estaba, encontrado en el norte de África, el eslabón perdido.

El momento en que el “homo sapiens” recibió el más grande regalo de Dios.

El alma.

Ahí estaba la muestra de que no fue el hombre quien creo a Dios.

Dios le dio el alma al “homo sapiens” cuando la evolución terminó su trabajo.

Lo que tenía ese esqueleto entre sus manos, lo explicaba todo.

¿Qué hacía una cruz en las manos de un humano en la Jebel Irhoud de hace 300.000 años?

No había sido colocada después.

Las pruebas de carbono 14 decían que la antigüedad de la cruz era igual a la del esqueleto.

¿Una cruz de hierro, milenios antes de la edad del hierro?

El “homo sapiens” estaba esperando a su salvador desde el inicio de los tiempos.

Y en el año 3215, la humanidad estaba en tal estado de decadencia moral, que Dios escogió ese momento para otra vez enrumbarla.

Su último recurso.

Antes de la aniquilación total.

EL REENCUENTRO

Hugo Bahamón Dussán

Después de casi un año, los volví a ver.

Mi hijo y mi hija.

Cuando los abracé, sentí profunda paz en mi corazón.

Fue algo más de una hora, almorzamos juntos y ellos siguieron su camino.

Volví a la pieza en donde vivo y caí en un sueño profundo, como de meses de no haber dormido.

En el sueño, llegaba a una casa en el campo, una señora, que sentía yo era amiga de años antes, me saludaba y sus dos hijos pequeños me abrazaban.

El más chiquito, me abrazó y mientras me hablaba palabras ininteligibles a media lengua con su voz suave y dulce, no me quería soltar.

La niña, solo me miraba con una dulzura infinita mientras apretaba su manita enrollando mi dedo pulgar.

Todavía no entiendo el sueño, pero todavía no se me quita la tristeza en mi corazón.