LA VEJEZ Y LA PAZ

Coronel (RA) Hugo
Bahamón Dussán

Quizá peque un poco de iluso, pero siempre he creído que la oportunidad de una vejez segura tiene mucho que ver con la paz.

Abro la discusión con estas preguntas:

¿Habría menos violencia si el ser humano supiera que llegar a viejo le aseguraría un tiempo de descanso con buena salud, buenos cuidados y una vida plena?

¿Se esforzaría, entonces, por vivir hasta la vejez, no como hoy que el joven se juega cada día la vida pues no sabe si mañana estará vivo?

En otras palabras.

¿Cuidaría yo más de mi existencia, evitando la violencia, si el sistema social me asegurara una vejez digna?

Yo creo que la respuesta es un definitivo sí.

La creación del nuevo partido debe tener ejes fundamentales de acción que rompan con las malas prácticas que nos han llevado a donde estamos.

Un eje fundamental debe ser crear un sistema social que verdaderamente asegure para todos los ciudadanos, sin distingos de nada, una vejez digna.

Creo que parte importante de la razón de la violencia endémica del hombre colombiano es el desapego por una existencia que sabe que en caso de llegar a la vejez, esta sería en decrepitud y abandono.

Si con la creación del nuevo partido aseguramos una vida digna para todos los ancianos, etapa de la vida a la que, potencialmente, todos deberíamos poder llegar, creo que esa se convertiría en la mejor motivación para dejar de matarnos entre nosotros.

Esa motivación y, desde luego, acompañada con la defenestración de esa clase política, de izquierda, centro y derecha, inepta, corrupta e indolente que nos ha tenido entretenidos matándonos entre nosotros mientras ellos se roban el presupuesto que si no se lo robaran, jamás hubiéramos tenido motivos para matarnos entre nosotros.

El dinero que ellos se roban sería más que suficiente para crear un sistema social que asegure una vejez digna para todos y cada uno de los colombianos.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

LAS REGALÍAS Y LA CATERVA

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Hace unos años, fui parte del Equipo de Consolidación Territorial del Ministerio de Defensa.

La misión era trabajar con los alcaldes para consolidar, para la convivencia pacífica, los espacios recuperados a la violencia.

Para lograrlo, era fundamental hacer buen uso de los recursos provenientes de las regalías.

Para el caso, tomaré como ejemplo a Becerril, que es el municipio del César que recibe la mayor cantidad de regalías.

Becerril ha recibido un promedio de $165 mil millones de pesos anuales en regalías desde que se inició la explotación de carbón desde hace más de 30 años.

El censo actual de Becerril es de 15.584 habitantes.

Usando matemáticas simples, sin proyecciones, cada habitante de Becerril, si se repartiera ese dinero, debería recibir 17 millones al año.

En el correr de estos 30 años, debería haber recibido un acumulado de 510 millones de pesos.

Nuestro equipo no tenia poder alguno de decisión, solamente podíamos recomendar a los alcaldes cómo emplear mejor esos dineros.

Eso fue lo que hicimos, pero la decisión del alcalde fue emplearlo en obras innecesarias con contratistas amigos para poder sacar su tajada, en programas inútiles para justificar el robo y en nombramientos de sus amigos para devolver favores.

Puestos, coimas y contratos.

Obras ubicadas, no en las zonas recuperadas a la violencia, sino en su feudo político para poder consolidar, no la convivencia pacífica, sino su segura reelección futura.

Obras que no se terminaron, porque la plata se la robaron.

Programas que no solucionaron la raíz de la violencia.

Como resultado, Becerril continúa en el mismo estado que otros municipios que no tienen regalías y la violencia también continúa.

El escándalo reciente sobre las regalías en Arauca no es nada nuevo.

Es lo que ha venido sucediendo en Colombia desde que inició el sistema de regalías.

Ahí está materializado lo que ha estado haciendo está “caterva de descastados” que se hace llamar clase política pero que no es más que una organización criminal para desfalcar a Colombia.

Estos ineptos, corruptos e indolentes, de izquierda, centro y derecha, nos han mantenido entretenidos matándonos entre nosotros para así ellos poder seguir desfalcando a Colombia, robándose los dineros que si no lo hubieran hecho, jamás habríamos tenido motivos para matarnos entre nosotros.

Es evidente que el verdadero problema de Colombia, el qué hay que solucionar de manera urgente y que solucionaría automáticamente todos los otros problemas, es nuestra clase política.

Hay que defenestrarlos del poder y hay que hacerlo lo más pronto posible.

Cada día que pasen en el poder, serán millones y millones que irán a engordar sus cuentas y las de sus familiares y amigos, en desmedro del bienestar de todos los otros ciudadanos colombianos.

Su permanencia en el poder eterniza la violencia.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

EL HONOR, LA MILICIA Y LA POLÍTICA

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

La definición que da, de la palabra honor, la Real Academia Española es:

“Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo”

El diccionario Oxford la define como:

“Cualidad moral que impulsa a una persona a actuar rectamente, cumpliendo su deber y de acuerdo con la moral”

Para la Deontología, el honor militar alcanza otras alturas muy superiores.

Para el militar no hay vida sin honor.

Es consustancial a su naturaleza.

Es el honor lo que lo hace vencer al temor.

Por ejemplo, un comandante, a todo nivel, sabe que si en el combate demuestra temor y vacila, esa vacilación puede poner en peligro la vida de sus subalternos y, peor aún, llevar a toda la patria a la derrota.

Por eso, antepone a su natural temor, su obligación y responsabilidad, y enfrenta al enemigo arriesgando su propia vida.

La diferencia entre la política actual y la que merece Colombia puede sintetizarse en una sola palabra: Honor

La clase política colombiana, de izquierda, centro y derecha, ha actuado sin honor.

Lo que se les requirió fue el cumplimiento de sus deberes, el principal de ellos, la búsqueda del bienestar de sus compatriotas.

Olvidaron que esa fue la razón por la que fueron elegidos y se dedicaron a buscar su beneficio personal.

¡Qué gran bien le haría a la política colombiana recibir una inyección de honor!

Esa inyección de honor la pueden aplicar los oficiales y suboficiales que aspiran a ser elegidos en la próxima contienda electoral.

Tal vez sea ese buen ejemplo lo que le falta a Colombia para que la política vuelva a encauzarse hacia su sagrado propósito.

Sería ideal poder tener en los puestos de decisión a aquellas personas que, en el combate, no dudaron ni un minuto en colocar su propia vida en defensa de la de sus semejantes.

Bajo ese principio de honor militar aplicado a la política, esos oficiales y suboficiales van a anteponer el bienestar de sus electores a su propio bienestar.

Eso es diametralmente opuesto a lo que están haciendo los políticos actuales.

Creo urgentemente necesario que el pueblo colombiano les dé a todos ellos la oportunidad de hacer política con honor.

Tal vez sea esa la combinación que nos saque de este pozo profundo de tristeza y desesperanza en que nos han sumido los políticos sin honor.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

EL MOMENTO ESPERADO HA LLEGADO

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Colombia atraviesa el peor momento de su historia.

Un gobierno que llegó al poder a través del fraude y que ha incumplido todas las promesas que lo llevaron al poder.

Unos partidos políticos que han perdido toda credibilidad ante sus electores, pues al pactar con el nuevo gobierno a cambio de mermelada, los han traicionado.

Unos criminales que, como resultado de sus aportes al gobierno para el fraude, ahora son absolutamente intocables y se pasean por campos y ciudades aterrorizando a la población civil.

Finalmente, una sociedad civil conformada por gente trabajadora y honesta en su inmensa mayoría, impotente y triste, que ha perdido la esperanza y ve como inexorablemente la patria se desliza hacia el abismo.

Sin embargo, queridos compatriotas, hay una solución.

La única posible.

Conformar un nuevo partido político en el que quepamos todos los que queremos a Colombia y añoramos un mejor futuro para nuestros hijos.

Un nuevo partido que nos permita elegir a los mejores, los más honestos, los más capaces y los más comprometidos para reemplazar a toda esta “caterva de descastados” de izquierda, centro y derecha, ineptos, corruptos e indolentes que nos han mantenido entretenidos matándonos mientras ellos se roban el presupuesto que si no se lo robaran, jamás hubiéramos tenido motivos para matarnos entre nosotros.

El momento ha llegado y no creo que esta oportunidad se vuelva a repetir jamás.

Las estrellas al fin se han alineado, Dios bondadoso ha vuelto sus ojos a Colombia y quiere darle una segunda oportunidad sobre la tierra.

En nuestras manos está si la aprovechamos o la dejamos pasar.

Lo único seguro, si optamos por lo segundo, es que no habrá epítetos suficientes en los labios de nuestras generaciones venideras para reprocharnos nuestra cobardía, al frente de nuestras tumbas.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

MIRÁNDONOS EL OMBLIGO

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Una expresión muy autóctona de mi querida tierra huilense, en mis tiempos de niño era esa.

Su intención era llamar la atención a quien, viendo una situación que necesita su activa participación, actúa como si el asunto no es con él.

Algo así como: ¡Oiga, ayúdeme que ya no puedo aguantar más, deje de mirarse el ombligo”.

Lo que está pasando hoy en Colombia es una ocasión precisa para emplear esa expresión.

Oiga, colombiano, la patria ya no aguanta más, ¡Deje de mirarse el ombligo!

Lo interesante de esta expresión es que la mayoría de las veces, esa persona indiferente, termina sufriendo duramente las consecuencias de su apatía.

Por ejemplo, cuando se necesita unir fuerzas para que la carga no se devuelva y eso no se logra, la carga termina matando al que empuja y también al que se esta atrás, tomando tinto.

Colombia tiene arreglo, claro que lo tiene y muy fácilmente.

Solamente necesitamos unirnos todos para poder colocar en los puestos de decisión, que nos afectan a todos, a los mejores, los más honestos, los más capaces y los más comprometidos.

Eso va a pasar muy pronto.

Pero, para que eso pase, es necesario decantar y escoger muy bien a los que nos representarán y participarán en esa selección final.

Esa selección no se puede lograr sin la participación de todos y cada uno de los colombianos.

Así que, con la mira puesta en la renovación de la democracia y el reencuentro de la senda perdida que nos traerá bienestar a todos, amable pero enfáticamente los exhorto a todos a que “Dejemos de mirarnos el ombligo”.

El momento decisivo está cerca.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

COLOMBIA Y EL SALVADOR

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar El Salvador y me impresionó el inmenso nivel de pobreza que observé a causa de la imperante corrupción gubernamental.

Desde hace 5 años, en mi labor como profesor bilingüe he estado enseñando inglés a jóvenes que recién llegan de ese país a los Estados Unidos de América.

A través de ellos y de sus familias, de primera mano, he logrado apreciar el positivo cambio que ha sufrido ese país y comprender la razón principal del éxito de su presidente Nayib Bukele.

El presidente Bukele le arrebató el control del país a la vieja política, responsable de la corrupción que generaba la pobreza.

Unió al país alrededor de objetivos nacionales y una esperanza de bienestar que, con un manejo acertado, eficiente y pulcro de la economía, ha logrado empezar a hacer realidad.

Finalmente, fortaleció no solo material, sino moralmente a la fuerza pública y recuperó el respeto de los ciudadanos a la autoridad que solo puede provenir de la legitimidad que emana cuando la sociedad se siente verdaderamente representada por el gobernante.

Eso le ha permitido acometer una misión que parecía imposible:

Acabar con la pesadilla de la “mara salvatrucha” y devolver la tranquilidad a sus compatriotas.

A este día, El Salvador se acerca a su sexto mes sin homicidios.

¿Cuál es, entonces, la enseñanza para Colombia?

La legitimidad de la fuerza pública proviene de una sola fuente: saber que está siendo comandada por un gobierno que es la genuina representación de la sociedad y que sus integrantes son los mejores, los más honestos, los más capaces y los más comprometidos.

Si esto falla, la autoridad se derrumba y cualquier grupo que enarbole banderas de rechazo, justificadas en la ineptitud, la corrupción y la indolencia del gobierno, la puede confrontar.

La solución, entonces, no está en permitir que sigan colocando a la fuerza pública como carne de cañón contra esos grupos que se manifiestan contra esa “caterva de descastados”, para que esa “caterva de descastados” permanezca en el poder o peor, para que la otra “caterva de descastados” que nos ha traído a este lamentable estado de cosas, vuelva al poder.

La solución está en relevar del poder a esa “caterva de descastados” pero no para reemplazarlos por la vieja “caterva de descastados” sino para colocar en el gobierno a representantes legítimos de la sociedad, verdaderamente comprometidos con el bienestar de todos y no con su propio bolsillo.

Una vez se haya logrado eso, tal y como sucedió en El Salvador, toda la sociedad buena de Colombia, que representa más del 99% arropará al gobierno, elegido en verdadera democracia, no en pseudodemocracia de coimas, puestos y contratos, y como una sola nación, a través de su Fuerza Pública, fortalecida material y moralmente, derrotarán a ese 1% de criminales violentos que nos está robando la tranquilidad.

Ese sí es el verdadero camino.

Lo otro es volver a los mismos con las mismas.

Estudios recientes de la Universidad de Princeton dicen que esta famosa frase no es de Einsten:

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”.

Yo estoy de acuerdo, pues eso, evidentemente no es locura, es la más soberana imbecilidad.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

DEL PLEBISCITO PARA ACÁ, TODO ES ILEGAL.

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Empiezo este escrito con una pregunta.

¿En qué país del mundo, el pueblo vota por el NO y a continuación, a puerta cerrada, el jefe de la oposición (Sin autorización del pueblo que votó NO) se reúne con el jefe de gobierno y entre los dos disponen que el NO fue un SI (Modificado).

Para la muestra un ejemplo reciente de una verdadera democracia.

En el Reino Unido, el pueblo votó a favor del BREXIT y hubo lamentos y crujir de dientes, hubo amenazas de crisis y allá, que había soberana, ni siquiera ella se metió.

La decisión del pueblo se respetó, contra viento y marea y se hizo el BREXIT.

Aquí en nuestra amada Colombia, no.

Después de que el pueblo se manifestó en libertad por el NO, los dos jefes políticos, de esa “caterva de descastados” que se hace llamar “clase política”, en forma absolutamente indignante se limpiaron con la decisión del pueblo.

Y no pasó nada.

Bueno, pues ahora, sí va a pasar.

El nuevo movimiento que va a reemplazar a toda esa “caterva de descastados” tiene como fundamento esencial desconocer toda esa parafernalia de errores que salieron de un acto evidentemente ilegal.

Dizque todo era para que las FARC no volvieran al monte y resulta que ahora tenemos disidencias igual de grandes a las antiguas FARC que quieren otro “proceso de paz”.

Increíble absurdo.

El nuevo movimiento, conformado por honestos, capaces y comprometidos tiene como eje fundamental el desconocimiento total de todo lo acordado.

La razón es muy sencilla pero infinitamente poderosa.

EL PUEBLO NUNCA LO AVALÓ.

Lo avalaron los dos jefes de la “caterva de descastados” que nos han mantenido matándonos entre nosotros mientras ellos se roban el presupuesto, que si no se lo robaran, jamás hubiéramos tenido que matarnos entre nosotros.

Colombianos ha llegado el momento de despertar y actuar.

Estamos viviendo todos los errores producto de un desconocimiento de la voluntad popular.

Eso no puede aceptarse.

Ningún país del mundo en toda la historia ha desconocido la voluntad popular manifestada en las urnas.

Colombia no puede ser esa execrable excepción.

Si dejamos que eso siga y no corregimos ese error, pasaremos a la historia como la generación a la que le faltaron pantalones, por no decir otra cosa, para hacer respetar la voluntad del pueblo.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

EL SISTEMA QUE HAY QUE DESMONTAR

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Dudé mucho al empezar a escribir este mensaje pues me había prometido no escribir más.

Estoy convencido de que son las acciones, no las palabras, las que generan los grandes cambios.

Ya lo manifesté en otro escrito:

Si hubiera existido WhatsApp en los tiempos de la Independencia, Bolívar y Washington se la hubieran pasado escribiendo arengas y proclamas y aún estuviéramos bajo el yugo europeo.

Este será, entonces, mi último escrito.

Después de este, solamente me queda la acción.

Acción, absoluta y poderosamente enfocada a solucionar la raíz del problema, no sus consecuencias.

La solución de las consecuencias vendrá como el resultado esperado.

He identificado, como ya otros también lo han hecho, (No se necesita ser sabio para hacerlo) la raíz del problema.

La raíz del problema en Colombia es una sola.

Es su sistema político.

Un sistema político que se apoda “Democracia” pero cuyo nombre real es “Pseudodemocracia”.

Un sistema político que está corrompido, el cual no permite elegir a los mejores, los más honestos, los más capaces y los más comprometidos.

Un sistema político que mediante un entramado de puestos, coimas y contratos, elige y reelige a una clase política de izquierda, centro y derecha, inepta, corrupta e indolente.

Una clase política que nos ha mantenido entretenidos matándonos entre nosotros, mientras ellos se roban el presupuesto, que si no se lo robaran, jamás hubiéramos tenido que matarnos entre nosotros.

Un sistema político financiado por los dineros del narcotráfico que lo apoya a cambio de impunidad y por los dineros del presupuesto que los pseudopolíticos se roban a manos llenas.

Un sistema político que se eterniza a sí mismo pues emplean los mismos dineros que se roban, para comprar su reelección.

Pudiera continuar con la explicación de porqué el sistema debe desmontarse, pero es llover sobre mojado.

Todo colombiano con uso de razón sabe que lo que yo he escrito es una verdad meridiana.

Entonces, la gran pregunta que surge es:

¿Por qué no hemos desmontado algo que todos sabemos que es la raíz de todos nuestros males?

Creo haber encontrado la respuesta.

No ha aparecido el líder decidido a arriesgarlo todo, hasta su propia vida, para lograrlo.

Una vez ese líder aparezca, saldrán cientos y quizás miles como él.

A esos líderes los va a seguir una sociedad cansada de esa “pseudodemocracia”, convencida de la necesidad del cambio y decidida a lograrlo contra todos los obstáculos que les presenten.

Uno de ellos, el más importante, será la pelea que darán, con garras y colmillos, los integrantes de esa vieja política decididos a no perder sus privilegios.

El tiempo del verdadero cambio se acerca.

No este “cambio de mentiras” que hoy vivimos que se convirtió en la más funesta traición.

Una vez el cambio inicie, no habrá marcha atrás.

Atrás está el abismo.

Fuerte abrazo.

EL LÍDER Y LAS MARCHAS

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Las marchas son, al igual que las redes sociales, la forma más efectiva de transformar el descontento en indulgencia.

Si hubieran existido marchas y redes sociales en los tiempos de la independencia, Washington y Bolivar se la habrían pasado convocando marchas por redes sociales, aún estuviéramos bajo el dominio europeo y América jamás hubiera conocido su independiencia.

No creo en nada diferente a un líder completamente comprometido con su ideal.

Tan comprometido que su vida misma, completa sin reservas, quiera colocarla al servicio de su ideal.

Que no tema morir.

Mientras ese líder no aparezca, no habrá una segunda oportunidad para hacer bien lo que debimos haber hecho bien cuando Córdova se rebeló y entregó su vida por su ideal en Santuario.

Arrebatarle el poder a esta “caterva de descastados” que lo han usufructuado desde ese tiempo y que nos han mantenido entretenidos matándonos entre nosotros mientras ellos se roban el presupuesto que si no se lo robaran, jamás hubiéramos tenido que matarnos entre nosotros.

Hay que buscar promover y elegir a ese líder y a esos líderes honestos, capaces, comprometidos y sobre todo decididos a jugarse el todo por el todo.

No va a ser fácil.

La “caterva de descastados” de izquierda, centro y derecha, ineptos, corruptos e indolentes van a defender sus posiciones y privilegios con garras y colmillos.

El pueblo colombiano ya se cansó de unos, otros y los otros.

Pero la solución no son marchas ni arengas.

El momento de las grandes decisiones está cerca.

Fuerte abrazo.

CARTA ABIERTA A LA FUERZA PÚBLICA DE COLOMBIA


Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán


Estimados soldados de tierra, mar, aire y policías de Colombia:

Mi carta anterior estaba dirigida a los Generales, esta está dirigida a ustedes, mis respetados compañeros de armas.


Quiero empezarla proyectándoles una realidad que ya es un hecho irreversible.


Hoy inicia una protesta inmensa a nivel nacional cuyo objetivo es uno solo:

El relevo del actual presidente de Colombia, de sus ineptos colaboradores y de todos los políticos que los han apoyado.


Es el relevo por nuevos líderes capaces, honestos y comprometidos con el bienestar de todos los colombianos.

No el reemplazo por otros miembros de esa misma vieja clase política de izquierda, centro y derecha, inepta, corrupta e indolente, preocupados solamente por su bienestar y el de los suyos, que en esta pseudodemocracia de comercio de votos por puestos, coimas y contratos nos han mantenido entretenidos matándonos entre nosotros mientras ellos se roban el presupuesto, que si no se lo robaran, jamás nos hubiéramos tenido que matar entre nosotros.


Ustedes desarrollan un papel fundamental en esta oportunidad única en 200 años de vida republicana.


Les pido, por favor, actúen de acuerdo con su conciencia.


Colóquense del lado correcto de la historia.

Sus hijos, los hijos de sus hijos y toda su descendencia, hasta el fin de los tiempos los honrarán y recordarán como los que salvaron a Colombia y la sacaron de este profundo pozo de desesperanza y frustración y la devolvieron a la senda de felicidad que nos ha tenido guardada Dios y que no ha sido posible por culpa de esta “caterva de descastados”.


Hoy a las 10:00 de la mañana empieza la recuperación de Colombia para los colombianos.


Contamos con su decisivo y definitivo apoyo.


Dios los bendiga y los ilumine para que tomen la decisión correcta.


Un fuerte abrazo para todos.