Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán
Promotor del Movimiento Político ACTIVA
Mucho se ha dicho sobre lo fundamental que es la buena educación para que un país sea próspero.
Hay, inclusive, una frase lapidaria de Simón Bolívar: “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”.
Mucho se ha escrito y poco se ha hecho.
En este escrito quiero hacer un llamado a la acción, pues la educación será bandera principal en el programa político de ACTIVA.
Estoy en estos momentos en una conferencia mundial de educadores en Long Beach, California y estoy recibiendo una explosión de buenas ideas, todas aplicables a nuestra lamentable situación.
Empecemos por la más importante, la calidad de los educadores.
Es evidente que en Colombia no tenemos profesores de calidad.
No estoy diciendo que no haya buenos profesores, claro que hay buenos profesores, seres humanos que han tomado su profesión como una vocación y que han entregado con devoción su vida a su misión.
Sin embargo, devoción, por duro que suene, no es sinónimo de calidad.
Este punto fue tratado por uno de los conferencistas y su conclusión es muy poderosa: “La motivación no reemplaza a la preparación”.
En términos militares, es como Córdova en la batalla del Santuario, queriéndole ganar a O’Leary con unos reclutas recién incorporados en la breñas de Antioquia, contra unas tropas que acababan de liberar, a cinco naciones, del yugo español.
Pudieron haber estado muy motivados por su jefe, pero su mala preparación los llevó a la derrota.
Necesitamos unos profesores verdaderamente preparados para enseñar, que aprovechen toda la técnica pedagógica producto de todos los siglos de experiencia y expertos en el uso de la tecnología del siglo XXI aplicada a la educación.
Eso requiere inversión y por eso, ese será un rubro especial del presupuesto nacional.
Ahora, hablemos de la motivación.
Colombia no es el único país con salarios bajos para los profesores, pero sí es uno de los pocos países que no contrarresta esa desventaja con otras ventajas que pueden ser asumidas por el gobierno.
Me explico.
Hay otros países en los que la educación, la salud, la vivienda, el transporte, la pensión de retiro, y otros gastos, incluidos hasta los servicios públicos, son altamente subsidiados para los educadores.
Eso, combinado con un salario decente, sería un buen estímulo que motivaría a poder contar con los mejores para que sean profesores.
Ahora viene el otro problema tratado aquí con profundidad.
La evaluación de desempeño de los profesores y su promoción basada en méritos.
Hablemos en plata blanca.
FECODE se ha convertido en una trinchera política de la mediocridad y tras de ella se esconden activistas que confundieron su misión de educar con su deseo de alienar.
Eso tiene que cambiar, pues la mejora en la educación en Colombia pasa por el puente de su despolitización.
Crearemos una institución totalmente independiente de la política, estrictamente basada en conceptos pedagógicos, que se encargue de velar por que los profesores cumplan bien su misión de educar y sean justamente promovidos de acuerdo con su desempeño.
Otro tema tratado aquí es la motivación del estudiante.
Algunos dirán: ¿pero qué mejor motivación que prepararse para tener un mejor futuro?
Entonces salta la contra pregunta: ¿Cuál mejor futuro?
Para que haya una buena motivación en la educación se necesita la política del “pleno empleo”.
Uno de los expertos hablaba de la “capacidad instalada de las empresas”.
Eso no es otra cosa que el aprovechamiento en jornadas de tres turnos de la capacidad de producción de todas las empresas.
Eso abriría automáticamente empleos en todos la niveles de preparación académica, siendo el mínimo la educación secundaria.
Por último, otro tema muy importante ha sido la integración de los padres en el proceso educativo de sus hijos.
Mientras los padres sigan pensando que la educación de sus hijos no es su responsabilidad y no se involucren en su proceso de calidad, la educación no va a mejorar.
Nuevamente, hablando en plata blanca, la pirámide social siempre va a necesitar la obra manual hasta que esta sea totalmente reemplazada por robots y eso aún tomará mucho tiempo.
El estado necesita seres humanos que sigan haciendo obra manual, pero son los padres los que pueden decidir si su hijo debe desempeñar esa “nueva esclavitud”.
Nuestro programa político dará a los padres esa facultad, empezando desde los “bonos educativos” para que sean ellos los que escojan la mejor educación para su hijos y eso, en consecuencia, obligue a la estabilización, por lo alto, de la educación pública con la privada.
Esto que expongo, es hasta ahora un bosquejo, pero con lo que recoja al final de la convención y con la retroalimentación de la expertos en educación que hacen parte de nuestro movimiento, presentaremos una propuesta coherente, realizable y aterrizada para solucionar uno de los graves problemas que nos tiene en el subdesarrollo y en su lamentable consecuencia, la violencia.
Para su gentil reflexión y difusión.
Fuerte abrazo.