Muy a mi pesar, no crearé el Partido Nuevo y Limpio ahora, porque me convertiría en el Rodolfo Hernández de estas elecciones.
La izquierda unida contra la oposición debilitada, porque un independiente tomó rumbo aparte, es segura fórmula de victoria de la izquierda.
Eso pasó en las elecciones pasadas y no quiero que pase esta vez.
No voy a ser el culpable de que gane la izquierda otra vez.
Yo conmino a los partidos de oposición a que se unan, presenten candidatos probos para cámara, senado, presidencia y vicepresidencia.
Si lo hacen, el pueblo colombiano volverá a creer en ellos.
Si no lo hacen y escogen a los mismos corruptos de siempre como sus candidatos, van a perder las elecciones.
Si ganan las elecciones y siguen con sus prácticas corruptas, tengo cuatro años para formar el Partido Nuevo y Limpio más formidable de la historia de Colombia.
En el 2030, ustedes desaparecerán del panorama político de Colombia, para siempre.
Todo lo que está haciendo el presidente Petro tiene como único objetivo quedarse en el poder, o hacerlo en cuerpo ajeno, que para el caso es lo mismo.
Me explico.
Con el debilitamiento de la Fuerzas Armadas y el fortalecimiento de los Grupos Armados Ilegales está logrando tener unos aliados en las zonas rurales que, a punta de fusil, pondrán los votos.
Con el crecimiento de las economías ilegales se está asegurando los recursos económicos para su campaña, mientras con acciones como su pelea con Trump, la no exploración petrolera, la destruction del sistema de salud y otras más, afecta a las economías legales para que no puedan colocar dinero en las campañas opositoras.
Retiene los dineros del presupuesto para gastarlos en comprar conciencias durante su campaña, mientras desfinancia al Consejo Nacional Electoral.
Con el crecimiento de los cultivos se coca se está asegurando el voto de todos los que viven de ese negocio, incluyendo a la gran cantidad de familias que viven del contrabando, mientras promueve manifestaciones contra las empresas legales.
Me atrevo a apostar que los grupos armados ilegales que hoy no cesan en su violencia, durante su campaña cesarán los ataques y dirán que quieren negociar con el nuevo gobierno de Petro, asegurando la elección del “pacificador” o la “pacificadora” de izquierda afín a ellos.
Su alianza con Maduro para controlar la frontera con Venezuela no es sino la mascarada para poder poner las Fuerzas Armadas Bolivarianas en la frontera, para apoyar al nuevo gobierno de izquierda, en caso de cualquier resistencia interna.
No olvidemos a la “primera línea”, junto a los premiados ahora con pago mensual por no delinquir, que se encargarán de mantener ocupada a la policía, mientras las menguadas Fuerzas Militares deberán activar la hipótesis X-2 ante la presencia amenazante de tropas extranjeras en la frontera con Venezuela o la hipótesis X-2 con las de Nicaragua en sus pretensiones sobre San Andrés.
Así las mantendrá bien ocupadas y lejos del centro de poder.
Finalmente, cuando ya tenga empobrecido al país, con todas las medidas que quiere implementar, sacará los recursos escondidos que no ha querido ejecutar para convertirlos en ayudas y subsidios, lo que le asegurará el voto de todos los que estén en la pobreza, pobreza creada por él mismo.
“Los gobiernos de izquierda te rompen las piernas para que luego les agradezcas cuando te regalen la muletas”
Yo tenía el firme propósito de crear un partido nuevo y limpio pero como veo la cosas hoy, no quiero convertirme en otro Rodolfo Hernández, verdadero culpable de que hoy nos gobierne Gustavo Petro.
Señores políticos de la oposición en Colombia, mi consejo urgente es el siguiente:
Sí pueden destituir a Petro y Francia atraves del artículo 109 de la Constitución Nacional, sería lo ideal.
Si no es posible, únanse y armen un frente común para derrotar al candidato de izquierda en las próximas elecciones.
No esperen a la segunda vuelta, pues el candidato de izquierda , ante su desunión, puede ganar en primera vuelta.
Estos cuatro años que van a tener el poder será su última oportunidad para recuperar la credibilidad del pueblo colombiano.
Los exhorto a que no la vayan a perder, pues si caen en la mismas prácticas corruptas que nos trajeron a este pozo de desesperanza y frustración, para ese momento habrá un Partido Nuevo y Limpio que va a cambiar toda la política en Colombia, incluyéndolos a ustedes.
Amigos, yo estoy preocupado por lo que está pasando con Petro.
A mí me parece que sí hay un riesgo real de que no haya elecciones el año entrante.
Creo que lo importante ahora es hacer un frente común con toda la oposición y ponernos todos de frente contra esa pretensión de Petro.
Seria bueno proponer una unión de todas las fuerzas políticas que no son parte del gobierno, hacer un bloque de opinión común y sólido y empezar la labor política para que Petro no vaya a lograr ese objetivo.
Yo sé que hay otros problemas que afrontar, entre estos la corrupción dentro de esas fuerzas de oposición.
Pero primero es lo primero, acabemos con el problema mayor y luego nos encargaremos de los otros problemas.
Mi temor es que una fuerza independiente se convierta en la división de la oposición, lo que sería ideal para que Petro se consolidara en cuerpo propio sin elecciones o en cuerpo ajeno con elecciones.
Los únicos que no retroceden son los ríos.
Y es de sabios ajustar la acciones a las nuevas circunstancias siempre pensando, por encima de todo, en el buen futuro de Colombia.
En lo personal, no como miembro del movimiento, me parece que Vicky Dávila puede aglutinar esa oposición.
Hay otros como Fico, Cabal, Paloma, Enrique Gómez, Lizarralde, De La Espriella, JP Hernández, Daniel Briceño, Polo, Uribe con su gran potencial electoral y otros que se pueden unir a esa gran bloque de oposición.
Lo importante es hacerlo pronto, el tiempo se nos está acabando.
Petro está avanzando en su propósito vertiginosamente.
La escena de la pelea con Trump no es más que una pantomima de los cerebros perversos de Petro para que olvidemos la grave crisis del Catatumbo y todas las otras graves crisis de seguridad a lo largo y ancho de nuestra patria.
Petro, deliberadamente está permitiendo el crecimiento de los grupos armados ilegales, pues ellos serán su fuerza armada cuando decida atornillarse en el poder en el 2026.
La convocatoria sigue en pie, porque el problema sigue vigente.
Gobernadores, alcaldes, congresistas, cortes, fuerzas armadas, reservistas, clero, empresarios, profesionales, trabajadores, maestros y pueblo colombiano en general, no desaprovechen esta efervescencia creada por el error inmenso del prospecto de tirano.
Hay que manifestarse en cada pueblo y ciudad frente a las alcaldías, gobernaciones y guarniciónese militares y de policía para exigir la renuncia del desquiciado presidente que, gracias a una elección fraudulenta cohonestada con los bandidos, hoy nos gobierna.
Cada día que este loco siga al frente del gobierno, podemos multiplicarlos por años que nos esperan más de violencia.
Colombianos, hay que exigir la renuncia del orate Petro y hay que hacerlo ya.
Eso solucionaría todos la problemas que hoy nos aquejan.
Hagámoslo por nuestros hijos.
Ellos no se merecen ese amargo destino producto de nuestra cobardía.
Les voy a pedir el favor que difundan masivamente este mensaje.
El pueblo colombiano no puede permitir que el presidente Petro, por sus “trasnochados” caprichos ideológicos destruya las relaciones con los Estados Unidos de América.
Es demasiado grande lo que está en juego y en especial la economía, que en su cascada de repartición de beneficios, va a terminar afectándonos muy gravemente a todos.
Colombianos:
Ha llegado el momento de la gran decisión.
O aceptamos que el desquiciado presidente, que no representa al pueblo colombiano, siga destruyendo las relaciones con los Estados Unidos…
O…
Formamos un frente común todos los colombianos y lo retiramos del poder para evitar que nos siga haciendo daño.
Yo los invito a que hagan manifestaciones en frente de las alcaldías en cada pueblo y ciudad exigiendo la renuncia del presidente Petro.
Yo pido a las Fuerzas Armadas a que se unan al pueblo en ese justo clamor y exijan también la renuncia del presidente Petro.
Yo motivo al Congreso para que se una al pueblo y exija también la renuncia del presidente Petro.
Yo pido a las Altas Cortes que se unan al pueblo y exijan también la renuncia del presidente Petro.
Yo pido a los gobernadores y alcaldes que se unan y exijan la renuncia del presidente Petro.
La solución es hacer elecciones presidenciales anticipadas.
Con la dirección de las reservas de Colombia y convocando a todos los abstencionistas, que son más del 60 % del capital votante, en esas elecciones vamos a elegir al mejor, no a los que nos trajeron a este pozo de desesperanza y frustración.
Están preocupados los políticos porque se está gestando un sentimiento de rebeldía en las Fuerzas Armadas contra el presidente Petro.
La clase política dice que: “hay que defender la democracia”.
Yo les pregunto: ¿Cuál democracia?
¿La misma que les permitió robarse las inmensas cantidades de regalías producto de más de un siglo de extracción de petróleo en El Catatumbo, robo descarado que trajo como consecuencia la pobreza que hoy existe y que es la verdadera razón por la cual El Catatumbo se entregó a la coca?
Aclaremos los términos para no caer en equivocaciones.
Aquí no hay democracia y no la ha habido nunca.
Aquí lo que existe y ha existido siempre es una pseudodemocracia de votos a cambio de coimas, puestos y contratos, pagados con dineros del mismo presupuesto robado o recibido de orígenes oscuros que comprometen a esos “elegidos”, no con el pueblo sino con los “barones electorales”, los “cabecillas criminales” y los “capos de la mafia narcotraficante”.
Ojalá hubiera una revuelta militar y bajaran ya a ese inepto presidente.
Pero sería un gran error bajarlo para subir a los corruptos que hicieron, con su inmisericorde robadera, que el inepto llegara al poder.
Si los colombianos tuviéramos un poquito de vergüenza deberíamos exigirle, mediante una manifestación masiva y que no termine hasta que se logre el objetivo, a las Fuerzas Armadas que releven a ese mandatario inepto y llamen a elecciones.
Señores generales: ¿Es que ustedes no se dan cuenta de que el abandono de la erradicación de la coca tenía como objetivo final fortalecer a las estructuras criminales para crear ese “ejército paralelo” que hoy vemos mandando en El Catatumbo y que será puntal fundamental cuando nuestro “dictadorcito” desee no dejar el poder?
Se vale ser inocente, no bobo.
Colombia saldrá de esta olla podrida cuando el pueblo pueda elegir a sus representantes y que esos representantes se comprometan a ejercer el poder en beneficio del pueblo.
Todos los males de nuestra sufrida patria se acabarán con algo tan elemental como eso.
En otras palabras, Colombia saldrá de la olla cuando tengamos una verdadera democracia.
El momento es propicio y no aprovecharlo para darle ese vuelco a la política, nos va a costar otros 100 años de violencia.
Señores Generales:
Hoy puedo decirlo con absoluta seguridad.
El destino de la patria está en sus manos.
No vayan a ser inferiores al reto que les presenta la historia.
Colombia y el mundo, hoy como están la cosas en Colombia y el mundo, aplaudirán su valiente decisión.
“Al Soldado se le pide valor y al General se le exige carácter”.
Señores Generales:
Ustedes no pueden, ni podrán ante la historia, seguir excusándose de su responsabilidad por omisión en la crisis de seguridad que vivimos hoy en Colombia.
Ustedes, por su conocimiento y experiencia profesional, sí sabían lo que se le venía encima a nuestros pobres compatriotas en El Catatumbo.
Ustedes, con su obediencia cómplice, permitieron el desmantelamiento del control de la fuerza pública en El Catatumbo.
Ustedes tienen las manos manchadas de sangre de esos compatriotas asesinados por los criminales y la historia se los cobrará.
Ustedes olvidaron que su compromiso y lealtad es con el ciudadano colombiano y no con un gobernante desquiciado, elegido fraudulentamente y que nunca ha renunciado a la izquierda violenta de la que fue y sigue siendo parte.
Señores Generales:
¿Qué están esperando?
Más claro mensaje no le puede enviar un pueblo a sus fuerzas armadas instituidas para su defensa y seguridad.
Si tienen dignidad, actúen ya.
Les aseguro que, como nunca antes en la historia, su decidida acción será aplaudida por Colombia y por el mundo entero.
Si desaprovechan esta ocasión, serán recordados como la generación de los generales pusilánimes que traicionaron a su pueblo.
Si sobreponemos un mapa con las regiones cocaleras y uno con las regiones más violentas de Colombia, encontramos que se ajustan casi perfectamente.
Esa imagen, tan absolutamente evidente, debería ser suficiente justificación para el razonamiento: Acabar con la producción de coca, acabaría con la violencia.
La gran pregunta es entonces: ¿Por qué no se acaba ya con la producción de coca?
Algunos “académicos” dicen que no se puede porque se generaría un gran problema social.
Mi pregunta a esos “académicos” es: ¿Hay problema social más grave que la violencia misma?
Otra pregunta válida para esos “académicos” sería: ¿Cómo sobrevivían esas comunidades antes de la coca?
Así como estas dos, pueden salir otras preguntas que cuestionan el discurso perverso de estos “académicos” para justificar lo injustificable.
No, señores “académicos” la verdad es una y es irrefutable.
La violencia en Colombia existe por el interés de los grupos criminales de controlar el negocio de la coca.
Si acabamos con la producción de coca, cerraremos la llave del combustible de la violencia.
El problema es que esa equivocada narrativa de los académicos ha permeado la política nacional y ha derrotado a la lógica.
Hoy, para esta “caterva de descastados” que se hace llamar “clase política” es preferible sacrificar más soldados en el Catatumbo para “parar la violencia” que acabar de raíz con el problema que genera esa violencia.
Durante cuatro años fui parte de los programas de erradicación aérea y puedo dar fe de su efectividad.
También fui parte de los programas de destrucción de cocinas y laboratorios y creo que son más efectivos que la misma erradicación aérea.
El control de los insumos es un eslabón de la cadena que, si se logra hacer, afecta poderosamente la capacidad de producción.
Las armas, las municiones, la compra de conciencias, el reclutamiento de jóvenes y el mantenimiento de esos grupos armados ilegales cuesta mucho dinero, dinero que es lavado gracias a un sistema financiero hipócrita que sabe de donde viene pero no les importa mientras aumente su capital.
Es una verdad incuestionable que gran parte de la economía colombiana se mueve con dineros provenientes del narcotráfico y que una inmensa cantidad de ese dinero migra de los negocios ilegales hacia los negocios legales.
La gran pregunta que resulta y es la que debe hacer el Movimiento Político ACTIVA al pueblo colombiano es:
¿Somos capaces, como país, de tomar la decisión de acabar con el negocio de la coca, con todas las consecuencias económicas que ello pueda traer, para poder así cerrar la llave del combustible que prende la violencia?
Si la respuesta es SI, creo que nuestra patria tiene salvación.
Si la respuesta es NO, estaremos condenados pues no hay tarea más difícil en el mundo que convencer a un adicto.
Y… eso seremos como país.
Un país de parias adicto al negocio de la cocaína para mantener una falsa prosperidad económica a costa de la violencia que nos sumerge todos los días en sangre.
Para su gentil reflexión y acción.
Anexo la foto que motivó este escrito, de la madre y su hijo enterrados en el mismo ataúd.
Cuando se le cambia el revólver por un bolillo al policía del barrio, los criminales, con apenas puñales, empiezan a tomar control.
Como el asunto se pone fácil para los criminales del barrio, entonces otros criminales, de otros barrios, quieren también aprovechar la oportunidad.
Entonces, empieza la guerra por el control, pero ya no con puñales sino con revólveres, luego pistolas, fusiles, ametralladoras, granadas y explosivos.
Ahí es cuando la población civil empieza a sufrir, pues no tener bando es sentencia de muerte y tener bando, también.
En bueno recordar que todo empezó cuando le cambiaron el revólver por un bolillo al policía del barrio.
¿Algún parecido con la “paz total” de Gustavo Petro?
Lo que está pasando en El Catatumbo es exactamente lo mismo.
Si el comandante del policía del barrio no exige que le devuelvan inmediatamente el revólver a su agente, el problema se va a extender y cuando llegue al barrio del comandante, va a ser demasiado tarde para devolverle el revólver al policía del barrio.
Comandante: Devuélvale el revólver al policía del barrio. ¡Ya!
“Yo me uno a los que se unen” es una frase que parece muy evidente y es el fundamento del partido político que queremos crear las reservas.
Me explico.
Las reservas hemos compartido años de luchas, sacrificios, ausencias, privaciones y peligros.
Ninguna otra profesión comparte esas experiencias.
Eso debería bastar para que fuésemos un cuerpo absolutamente cohesionado.
Sin embargo, no hemos logrado integrarnos para formar nuestro partido político.
Razones hay abundantes: egos, celos, egoísmo, figuración y rencores.
La gran pregunta, inevitable y de urgente respuesta es: ¿Qué va a ser más poderoso, lo que nos ha unido y el riesgo inminente que nos acecha, o las actitudes personalistas que nos debilitan.
Creo que ha llegado el momento de hacer una convención nacional de las reservas y en ella definir nuestro programa político y escoger democráticamente a quienes lo van a sacar adelante con nuestro apoyo.
La desilusión con la derecha, que produjo la errada ilusión con la izquierda, está aún viva.
La desilusión real con la izquierda es cada dia más evidente.
Si este no es el mejor momento para que una fuerza alternativa acceda al poder y solucione los problemas estructurales sin la perversa intervención de la derecha y la izquierda, no habrá otro momento igual, jamás.
Ahora viene el porqué del título de esta columna.
Si no somos capaces de unirnos nosotros, con todo lo positivo que tenemos para unirnos, no esperemos que se nos unan las fuerzas civiles.
“Yo me uno a los que se unen”
Lógica imbatible.
Queremos convocar a todas las fuerzas civiles desilusionada con esta “caterva de descastados” pero no somos capaces de unirnos nosotros mismos.
¿Tiene eso alguna lógica?
Un movimiento político lleno de fisuras jamás será atractivo para quienes buscan una alternativa de poder.
A lo sumo, nos convertiremos en unos disidentes políticos que arrancarán votos valiosos a la vieja oposición política creando así las condiciones óptimas para que el sátrapa actual consolide su poder o lo haga en cuerpo ajeno.
Si ese es el resultado esperado, no quiero prestarme para asistir al entierrro de la libertad de mi patria.
En palabra finales, la sólida unión de la reservas es condición insustituible para que un movimiento político alternativo pueda acceder al poder, que ha sido manoseado por la izquierda y la derecha para su propio beneficio.
Mi reflexión y la que quiero dejar en el alma suya, mi apreciado lector es: ¿Tendré yo la suficiente grandeza para abandonar mis personalismos y apoyar con mi voto y los votos de quienes me acompañan al candidato y los candidatos del movimiento político ACTIVA designados para cumplir el programa político acordado por todos?
Si su respuesta es SÍ, entonces ha llegado el momento de convertir el deseo en realidad a través de la acción.
Señores miembros de ACTIVA los invito a que hagamos la convención nacional cuanto antes.