Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán
Promotor del Partido Nuevo y Limpio
La forma actual de hacer política se ha desgastado, la tecnología la ha hecho obsoleta y ha perdido credibilidad en las nuevas generaciones.
Me explico.
El concepto de que hay que escoger un caudillo para que lleve a un pueblo a una situación de bienestar para todos ha fracasado históricamente.
Los partidos políticos se han encargado de escoger a esos caudillos y después, mediante una propaganda costosísima se dedican a convencer al pueblo de que ellos van a ser sus salvadores.
Esa “campaña política” se convierte en una feria de dineros oscuros y compromisos ocultos que al final ata las manos del supuesto “caudillo” y le impide cumplir con sus promesas.
Esos compromisos le obligan a nombrar en los puestos claves, no a los mejores prospectos, sino a los acordados con sus patrocinadores económicos y a entregar los contratos, no a los mejores proponentes, sino a los señalados por sus financiadores.
Esto hace que el presupuesto destinado para solucionar los problemas termine pagando lo gastado en las “campañas políticas” y enriqueciendo a los comerciantes de votos de siempre.
Cómo lógico resultado, al finalizar su gobierno, los problemas han crecido y el bienestar para todos sigue siendo esquivo.
Esta democracia representativa e indirecta es totalmente obsoleta en estos tiempos de conectividad inmediata.
Me explico.
La democracia indirecta y representativa nació como una respuesta para consolidar las soluciones en una persona que representara a un grupo que por cuestiones obvias no podía movilizarse a exponer y defender esas propuestas de solución en el foro central.
Con la conectividad que nos brinda el Internet eso ha quedado sin piso.
Hay sistemas políticos , como el de Suiza, en que cada ciudadano vota por las soluciones desde su propia casa usando su propio teléfono celular.
El “representante político” ha desaparecido sencillamente porque ya no se necesita.
Todo lo anterior ha generado una gran crisis de credibilidad en las nuevas generaciones pues para ellas es evidente que el sistema fracasó.
La concentración de la riqueza sigue creciendo mientras los problemas siguen sin solución.
El hecho de que la “democracia indirecta y representativa” no haya sido capaz de solucionar en 200 años esos problemas fundamentales de la sociedad, la hacen aparecer como un absoluto fracaso histórico ante sus ojos.
Y… tienen toda la razón.
Hay contadas excepciones como Bukele en El Salvador y Milei en Argentina pero el problema es que, al ser caudillos, la permanencia de sus soluciones se asegura con su reelección repetida hasta que las soluciones se consoliden, lo cual riñe con el principio democrático de libre elección de los mandatarios.
Para ser efectivos, sus gobiernos terminan convirtiéndose en dictaduras.
Eso es duro tener que decirlo, en especial para mí, que soy uno de sus mas fervientes seguidores, pero es una realidad histórica.
Pues bien, ese es el problema.
Entonces, ¿Cuál es la solución?
En este escrito la voy a plantear para promover su discusión.
La solución está en cambiar el proceso de hacer política.
Me explico.
Es necesario crear un nombre de partido político con un ideario definido, diferente e incluyente que atraiga a todos los abstencionistas, a los que votan en blanco y a los desilusionados con el sistema político actual.
Hay que invitarlos a que se inscriban, aprovechando la tecnología del Internet, y se hagan contar.
Una vez haya el número necesario, el siguiente paso es matricularse como partido político con todas las de la ley.
Ese partido político es un ente vivo y activo y debe empezar por identificar los problemas y proponer las mejores soluciones para esos problemas, soluciones que serán votadas y aprobadas por todos los miembros del partido.
Eso conformará el programa político del partido.
Una vez tengamos definidos cuáles son los problemas y escogidas las mejores soluciones la siguiente tarea es seleccionar a los mejores dentro del partido para llevar a cabo esas soluciones.
No habrá más “caudillos” elegidos a dedo e impuestos mediante “campañas políticas” que terminan siendo propaganda para dar culto a la personalidad más que a la defensa de las ideas.
El proceso de ruptura política que propongo es que el líder o los líderes que se escojan, primero van a ser propuestos por todos los integrantes del partido, votados por todos los integrantes del partido y escogidos por los todos integrantes del partido pero no para que promuevan sus propias ideas sino las soluciones que ya haya definido el partido.
En otras palabras, no importa quien sea ese líder, lo importante es que ejecute las soluciones que ha determinado el partido.
Esa democracia directa y participativa puede hacerse ahora, sin problema alguno, empleando la inmediata conectividad que nos brinda el Internet.
Por otro lado, la solución de un problema de 200 años no se puede lograr en un cuatrienio y por eso las soluciones siempre quedan incompletas y como dicen los administradores “una solución incompleta es a veces peor que el problema”.
Las soluciones completas requieren continuidad pero no continuidad de las personas, continuidad de los programas políticos.
Este nuevo sistema que propongo asegura la continuidad de los programas para dar solución total y definitiva a los problemas sin tener que acudir a dictaduras.
En otras palabras, se va a acabar el culto a la personalidad y se va a promover el respeto a las ideas.
De esta manera se podrán definir los objetivos nacionales y alcanzarlos, que es lo que en estos 200 años le ha faltado a Colombia.
Nunca hemos tenido objetivos nacionales que, como un crisol, nos aglutinen como nación.
Lo que ha habido es intereses partidistas egoístas y mezquinos que nos han dividido y polarizado y que nos han mantenido en conflicto entre nosotros mientras la “caterva de descastados” ha aprovechado para drenar el presupuesto, que si no se lo hubieran robado, habríamos vivido en tal estado de bienestar, que jamás habríamos tenido motivos para matarnos entre nosotros.
Además, como bono adicional, este nuevo sistema político va a terminar con la pseudodemocracia de votos a cambio de coimas, puestos y contratos, que es el cáncer mediante el cual la “caterva de descastados” se ha mantenido en el poder para su propio beneficio y para desmedro del bienestar de todo el resto de colombianos.
Colombianos:
Los exhorto a que visiten la página web del partido a partir del 1 de enero.
http://www.partidonuevoylimpio.com
Allí encontrarán el ideario político del partido y si el ideario los convence les solicito muy amablemente que se inscriban para empezar a hacernos contar.
Colombianos:
No hay marcha atrás.
¡Atrás está el abismo!