Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán
Miembro CORTE
«Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie». Giuseppe Tomasi di Lampedusa.
El Gatopardo.
1958
Es inminente la victoria de la dupla Abelardo-Restrepo, ojalá en primera vuelta y de seguro en segunda vuelta.
Una dupla que llega al poder con un aumento inusitado de votantes desde el momento en que incorporaron a su plataforma de gobierno la tan necesaria escisión con la clase política tradicional, verdadera responsable de todos los males de Colombia.
Esa reclamada independencia de los grupos de presión políticos y económicos que permitiría hacer los cambios estructurales que nuestra patria necesita con urgencia.
Una dupla que llega al poder ejecutivo, con un poder legislativo dominado por esa misma clase política tradicional de la que han prometido al pueblo escisionarse.
Un cisma político.
En el medio, está un pueblo ilusionado que los eligió esperanzado en la realidad de esos cambios estructurales apoyado por unas reservas de las Fuerzas Armadas que se han volcado a apoyar a esa dupla, como nunca antes había pasado en la historia de Colombia.
Reservas de las Fuerzas Armadas, verdaderos artífices de esa victoria y quienes estarán vigilantes de que ese pueblo no vaya a ser defraudado.
Una victoria política que será al revés de las victorias militares a las que esa reserva está acostumbrada.
En las victorias militares primero se gana la batalla, en esta, la batalla vendrá después de la victoria.
Esa clase política, que ha demorado 200 años en construir un tinglado de alianzas para seguir disfrutando beneficios a cambio del sufrimiento de todos, no va a dejarse arrebatar esa jugosa fuente tan fácilmente.
Lo que se viene es una pelea dura.
En el frente, una dupla que ha sido elegida bajo la promesa de una escisión con esa clase política inepta, corrupta e indolente.
En el grueso de la batalla, un pueblo que, después de 200 años de historia ha encontrado el camino para salir de una violencia azuzada por esa misma clase política para poder mantener sus privilegios.
Y en los flancos y la retaguardia unas reservas de las Fuerzas Armadas, quienes han sufrido en carne propia esa violencia, vigilantes para que esa escisión sea una realidad.
Para el buen entendedor bastan pocas palabras.
Para su gentil reflexión.
Fuerte abrazo.