SOBRE “EL OLIMPO DE LOS IDIOTAS”

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Acabo de leer la columna del General Juan Carlos Buitrago Arias en El Nuevo Siglo y siento asombro, dolor y rabia.

¡Bárbaro!

La inteligencia de todo un país entregada a los criminales.

Me vino a la memoria la conversación hace unos días con un General en retiro, quien me decía: «Hombre Hugo, no les des tan duro a los generales activos, ellos solo cumplen órdenes, no tienen la culpa”.

Mi pregunta, entonces, es:

¿Todas las vidas que se han perdido en esta falsa “paz total”, por las filtraciones de inteligencia, todas las viudas, los huérfanos y los lisiados, no importan?

¿Cómo así que “solo cumplen órdenes”?

¿En dónde queda la responsabilidad hacia nuestros hombres?

No, mi General.

Eso tiene un nombre en castellano y ese nombre por duro que suene es TRAICIÓN.

Ustedes, señores generales y almirantes en servicio activo, con su silencio obsecuente están traicionando a sus subalternos.

Solo les dejo un último mensaje:

Les queda muy poco tiempo para salvar su honor.

En su jurisdicción, no vayan a permitir que ese burdo manejo de la inteligencia se convierta en la ventaja de los grupos armados ilegales para imponer los votos por el candidato del guerrillero que hoy tenemos en el poder.

Si así lo hacen, nada tendrán que temer la llegada de Abelardo.

Si siguen jugando el juego del presidente guerrillero, ¡aténganse a la consecuencias!

¡Firmes por la patria!

EL RESUCITADO

Hugo Bahamón Dussán

Jesús Buriticá murió un viernes santo.

Resucitó el domingo.

Cuando despertó de la muerte, dijo que no había nada en la muerte.

Absolutamente nada.

Solo nos morimos y ya.

Nada de “vida eterna”, nada de nada.

Sencillamente desaparecíamos para siempre.

El escándalo fue mayúsculo.

El Santo Padre lo citó en Roma y lo cuestionó duramente.

— ¿Tampoco viste a Dios?, le preguntó.

— Es que Dios es la nada, contestó Jesús Buriticá.

— ¿Como así?, no entiendo, dijo el Santo Padre.

— Sencillo, Dios es la nada y es el todo. La eternidad es que volvemos a él para ser uno con él.

— Lo que sí sentí fue una paz infinita, agregó Jesús, era como haber estado perdido y volver a los brazos de mi mamá.

— Santo Padre, yo sé que es pecado uno mismo quitarse la vida pero extraño tanto esa paz que encontré en la nada que quiero morirme ya otra vez.

UN AUTISTA EN COMA

Hugo Bahamón Dussán

Llevaba más de diez años en coma.

Era autista y su admirable inteligencia y profunda capacidad de concentración lo habían llevado a la más prestigiosa universidad, en la que hacía el doctorado en física.

La misma en la que esa noche, por estar ensimismado en sus profundos pensamientos, no vio el carro venir cuando cruzaba la calle.

Ahora, después de diez años de concentración imperturbada lo había entendido todo.

Dios, el universo, lo infinito, lo eterno, la luz, la energía, la materia, el espacio, el tiempo…absolutamente todo.

Y no podía decírselo a nadie.

Imposible paradoja, saberlo todo y no poder contárselo a nadie.

En su interior reflexión pensó que era mejor así.

Si lo contaba todo ya su vida no tendría sentido.

Si no lo desconectaban, él se desconectaría a sí mismo.

Quizá ser un autista en coma era una bendición de Dios.

—Soy igual que la humanidad, pensó.

El día que lo comprendamos todo, no tendremos más razón de vivir.

La humanidad es, simplemente, un autista en coma.

LA VICTORIA EN PRIMERA VUELTA Y LA SALVACIÓN DE LA PATRIA.

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Las arengas y los mensajes son importantes, pero las elecciones se ganan con votos.

Por eso cobra decisiva importancia la acción de todos los reservistas para convencer a los abstencionistas.

Si cada uno de nosotros nos comprometemos a convencer a cinco abstencionistas, empezando por nuestro propio círculo de familiares y amigos, es muy probable que Abelardo de la Espriella alcance la presidencia en primera vuelta.

Pero, ganar la presidencia no asegura la salvación de la patria.

Seamos pragmáticos, los votos dan la victoria política pero solo los actos la consolidan.

Lo que asegura la salvación de la patria es la acción subsiguiente, valiente, decidida, consistente e inmediata, de los que acompañemos a Abelardo contra la izquierda, los violentos, los criminales, la falsa centroderecha, los corruptos, los narcotraficantes, los gamonales políticos y los vendidos grupos económicos que tratarán de seguir manejando las regiones e impidiendo los cambios estructurales que necesita urgentemente nuestra patria.

Contrario a la guerra normal, lo que va a venir después de la victoria es la batalla.

Insisto, unos y otros no van a entregar tan fácilmente el poder conseguido tan difícilmente a través del miedo, el engaño y la trampa, ejercido tan abyectamente para su propio beneficio y construido tan cuidadosamente durante tantos años de ignominia y sacrificio de tantos y tantos colombianos.

La izquierda violenta y la falsa centroderecha corrupta, llenas de bandidos, ineptos e indolentes, que nos han mantenido matándonos para ellos poder seguir robando, no van a entregar el poder regional fácilmente.

Estimados amigos reservistas:

La batalla decisiva la libraremos después de la victoria.

Igual que antes, pero esta vez sí para siempre, la salvación de la patria estará en nuestras manos.

Gracias a Dios para ese tiempo ya estaré completamente recuperado de mi cirugía del corazón y estaré listo para servir, sin contraprestación alguna, en el puesto que me señale la historia.

Preparémonos desde ahora.

La batalla será dura, pero con la asistencia de Dios, que estará de nuestro lado, el lado del bien, finalmente alcanzaremos la victoria, esta vez, total y para siempre.

Dios salve a Colombia.

Fuerte abrazo.

PORQUÉ NO VOTARÉ EN LAS CONSULTAS

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

El fondo del asunto es este:

El voto legitima la representatividad.

La representatividad da poder político.

El poder político afecta las decisiones que modifican lo social.

Un presidente necesita legitimidad política para hacer los cambios que mejoren lo social.

Cuando esa legitimidad se la disputan politicastros por el hecho de tener votos producto del miedo, la ignorancia o la conveniencia, el poder político del futuro presidente se debilita.

Votar, por miedo, ignorancia o conveniencia, por esos politicastros en la consulta es legitimarles una representatividad que no se refleja en las encuestas ni en las manifestaciones populares.

Esos votos, por miedo, ignorancia o conveniencia, luego les darán un poder de negociación, que en realidad no tienen, con el cual van a petardear los cambios sociales que el presidente necesita aplicar.

Votar por esos politicastros es igual a votar por un congreso adverso.

Por esa razón no votaré en las consultas.

IL CASTRATO

Hugo Bahamón Dussán

Este cuento fue escrito de puro milagro.

Corría el año 1635 en Avignon y la iglesia necesitaba organizar su coro.

La voz contralto era fundamental, pero las mujeres no eran permitidas en el coro.

La solución era preparar un “castrato”.

Cuando el religioso llegó a la humilde casa de los Beaumont, traía riqueza y desgracia.

Tener un miembro de la familia en el coro de la iglesia, daba prestigio y riqueza, pero para el miembro era su condena a la esterilidad.

Los Beaumont debían entregar su próximo hijo varón a la iglesia, cuando alcanzara la edad para iniciar su preparación en el canto sacro.

Roseanne oró con inmensa fe a nuestra señora de los doms, patrona de Avignon, por un milagro que impidiera ese sino trágico para su hijo.

La Santa Madre la escuchó y le envió una pareja de gemelos.

Idénticos el uno al otro con la única diferencia de que uno era hombre y el otro mujer.

La partera, una furibunda contradictora de esa inhumana practica, se prestó para el engaño certificando el nacimiento de solamente el varón.

Ocultaron a la hermana mujer en el sótano y allí vivió escondida hasta los cinco años.

Llegado el día de la entrega, vistieron a la niña con vestidos de su hermano, recibieron las monedas de oro que les ofreció la iglesia y esa misma noche escaparon los tres desde Marsella en un barco que partía hacia Suramérica.

Isabelle, cumplió su papel en el engaño y cuando los religiosos notaron el cambio en su voz, ya sus padres y su hermano llevaban años establecidos en el sur de Colombia.

De castigo, la internaron en un convento de clausura y allí murió a una edad muy avanzada.

Nunca se sintió arrepentida y sus últimas palabras fueron: “Jean, ten una inmensa descendencia”

Jean Beaumont, su hermano, ahora era Juan Bahamón.

Soy uno de los quince “bichoznos” de Jean Beaumont.

Lo dicho, este cuento fue escrito de puro milagro.

ABELARDO Y EL OCHO DE MARZO

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Mucho se ha hablado sobre lo “particulares” que serán estas elecciones presidenciales en Colombia.

Por primera vez en la historia de Colombia, un verdadero “outsider” tiene claras posibilidades de ganar la contienda.

La pregunta entonces es:

¿Ese “outsider”, cuando gane la presidencia, podrá hacer los cambios estructurales que Colombia necesita?

La respuesta a esa pregunta depende de un solo asunto.

Las mayorías en el congreso.

Es claro que Abelardo se ha mantenido independiente de los poderosos grupos económicos y de los poderosos gamonales políticos regionales y esa ha sido, precisamente, una de las razones de su éxito.

Los colombianos sabemos que esos urgentes cambios estructurales no se pueden hacer por alguien amarrado a esos grupos económicos y políticos.

El problema es que esos poderosos grupos económicos y políticos siguen controlando la política regional.

Entonces la pregunta es:
¿Cómo vamos a lograr que los mismos grupos económicos y políticos de siempre no vuelvan a poner sus fichas en el congreso, quienes se encargarán de “petardear” todas las iniciativas del nuevo presidente?

La respuesta es una masiva votación de todos los abstencionistas.

No veo otro camino.

Cada uno de nosotros debemos ponernos en la tarea de convencer a los abstencionistas para que voten en estas elecciones del ocho de marzo por las listas de Salvación Nacional de Enrique Gómez y Creemos Colombia de Federico Gutiérrez.

El argumento para convencerlos es muy sencillo:

Si fracasa Abelardo en su presidencia por culpa de falta de apoyo parlamentario, la izquierda va a aprovechar ese fracaso para volver al poder en el 2030.

Si la izquierda vuelve al poder en el 2030, es probable que no se baje del poder nunca jamás.

Por eso, señores “Abelardistas” manos a la obra.

El trabajo a realizar es arduo y hay que empezarlo ya.

Tenemos que convencer a la mayor cantidad de abstencionistas.

De eso dependerá, en últimas, el futuro la patria.

Para su gentil reflexión y acción.

Fuerte abrazo.

EL SUBTENIENTE ENAMORADO

Hugo Bahamón Dussán

Mi sargento Suárez era un zorro.

Astuto como a nadie otro he conocido.

Mi teniente Cantillo era un conejo.

Enamorado como a nadie otro he conocido.

La combinación perfecta.

Cuando mi teniente llegó a recibir la contraguerrilla, mi sargento se inventó la patrulla para que se conociera con Elisa.

Elisa, la preferida de “sangrenegra”.

Era muy bonita y cuando mi teniente la vio, de una vez le “echo los perros”.

Era enamorado pero también era buen mozo y tenía una lengua de “vendedor paisa”.

Ella “cayó redondita”.

Mi sargento le facilitaba las escapadas de la base por la noche con un solo soldado de escolta, así no se hacía tan evidente.

Cuando le llevaron la noticia a “sangrenegra”, furibundo, se inventó la operación para venirse a matar a mi teniente y al escolta.

No se trajo la cuadrilla completa, solo trajo a sus cinco de confianza.

Todas las noches, cuando mi teniente y el escolta salían; mi sargento y el resto de la contraguerrilla se emboscaban en las salidas y entradas de la finca de Elisa.

Fueron solo cuatro noches de espera.

Mi sargento le prohibió a los soldados que le contaron algo de las emboscadas a mi teniente.

Cinco, contra treinta y cinco, fue como “pelea de tigre con burro amarrado”.

Ahí quedaron “tendiditos” los seis.

Mirando fijo pa’ arriba.

Cuando supo que lo habían usado de carnada, mi teniente se “emputó” mucho, pero se le quitó la rabia cuando le llegó el radiograma que lo mandaban de premio al Sinaí.

Mi Sargento Suárez también quedó muy contento.

Recuperó a su novia.

LA CONSULTA DE LOS “TIBIOS”

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

No voy a votar en la consulta de los “tibios” y espero que estas cinco razones sean suficientes.

Los candidatos que participan en la consulta representan un porcentaje electoral insignificante, luego, quien gane la consulta va a ser el candidato de ese porcentaje electoral insignificante, sin posibilidades reales de ganar la presidencia.

Quien vote en la consulta, solamente por mostrar fuerza electoral contra Cepeda, lo que va a mostrar es una división en la oposición que no está respaldada en las encuestas y que sí puede terminar haciendo daño al único candidato, que no participa en la consulta, y que sí puede derrotar a Cepeda.

La consulta es más un negocio por la reposición de votos de unos aspirantes que saben que no tienen posibilidad alguna, pero quieren mejorar el saldo en sus cuentas bancarias.

La consulta es totalmente irrelevante, pues nadie asegura que todos los votantes acepten votar en primera vuelta por el candidato que la gane; muchos al ver que su candidato no ganó, se irán con su voto para donde Abelardo.

La cruda realidad es que la consulta es una jugada maestra de José Obdulio, quien hábilmente logró engañar, otra vez, a Uribe, para favorecer a su candidato oculto, quien es Pinzón, en detrimento del único que sí puede derrotar a Cepeda, quien es Abelardo.

Para su gentil reflexión.

Fuerte abrazo.

LA CAMISA DE MANGA CORTA

Hugo Bahamón Dussán

Pitalito, año 1965, 6 años.

Ahí estaba yo, sentado en el sofá frente al televisor esperando que pasaran el programa que le gustaba a mis hermanos, Nacho y Beto.

Pero yo no esperaba el programa, yo esperaba a Clara.

El programa me importaba un comino.

Cuando empezaba la música que lo anunciaba, ella abría la cortina de la sala y corriendo se sentaba a mi lado.

Siempre con una blusa de manga sisa.

Rosana, mi madre, antes de salir de casa con mis hermanos a ver la única tele del pueblo en la casa de los vecinos, me preguntaba, con una sonrisita burlona:

—Hugo, ¿con este frío y te vas con camisa de manga corta?

Ella sabía.