Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán
No me voy a extender en la explicación del principio de Pareto, pues es ampliamente conocido.
En resumen: el 20% de las causas genera el 80% de los efectos.
La clave del éxito está entonces en identificar acertadamente ese 20% y enfocar en ello el esfuerzo.
Lo difícil es, precisamente, identificar acertadamente ese 20%.
Si no se identifica plenamente, los recursos se desperdician en solucionar las manifestaciones del problema, no en sus verdaderas causas.
Como resultado, el problema sigue vivo pues no se atacaron las causas que lo generaron.
Creo que nuestra querida Patria está atravesando hoy ese dilema y la solución puede estar a la vuelta de seis meses, pero con una única y exclusiva condición.
El gobierno que elijamos debe enfocarse en la solución del 20% de las causas que generan el 80% del problema.
Veamos.
Empecemos por lo fundamental.
¿Es el narcotráfico, los grupos armados ilegales, la corrupción, la inseguridad y la crisis social el problema o son manifestaciones del problema?
Podemos decir que ese no es el problema, son manifestaciones del problema.
Entonces, ¿cuál es el problema?
Después de mucho cavilar creo haber encontrado el 20% que genera esos resultados adversos.
La verdadera causa del problema es el sistema político colombiano.
Colombia tiene una pseudodemocracia de votos a cambio de contratos, coimas, puestos, prebendas y beneficios legales que ha permitido que una clase política corrupta se apodere del estado para exprimir el presupuesto en su propio provecho y de la minoría que los elige, en detrimento de las personas que no se benefician de ese robo, que son la gran mayoría que se abstiene de votar.
De contera, como efecto también de ese sistema político corrupto, no llegan a esos cargos de decisión los mejores, los más capaces, los más honestos y los más comprometidos, sino las fichas políticas que sean útiles para que el sistema corrupto siga funcionando quienes, por lo general, son también los más ineptos, los más corruptos y los más indolentes.
Queda así conformado un círculo vicioso en que los pocos malos se juntan para seguir eligiendo a los más malos, a través del robo continuado del presupuesto.
Mientras tanto, la gran mayoría buena, apática, incrédula y desesperanzada se abstiene de votar permitiendo así que esa minoría con una menor inversión siga eligiendo repetidamente a los malos.
Para que el sistema siga funcionando nos han mantenido entretenidos matándonos para ellos poder seguir robándose el presupuesto, que si no se lo robaran, viviríamos en tal estado de bienestar que jamás hubiéramos tenido motivos para matarnos entre nosotros.
El reto para el gobierno de Abelardo es “tarea de romanos”.
Desmontar ese sistema que ha sido tan supremamente efectivo para esa “caterva de descastados” durante dos siglos, no va a ser nada fácil.
Sin embargo, es de vida o muerte hacerlo o sino las manifestaciones del problema seguirán martirizando a los colombianos.
Ahora, el “cómo” solucionar ese 20% es la gran pregunta.
Un sistema político corrupto solamente se puede desmontar mediante una constituyente.
La razón es muy sencilla.
Todos los que se benefician de ese sistema político corrupto van a impedir, por todos los medios constitucionales, que se desmonte el sistema que tanto los beneficia.
Lo que debería hacer Abelardo en sus primeros meses de gobierno, cuando aún tiene las mayorías que lo eligieron, es convocar una constituyente, sin aprobación del congreso ni de las cortes.
El congreso y las cortes no van a aprobarle esa constituyente jamás.
¿Que eso es un golpe de estado?
Efectivamente, es un golpe de estado.
¿Hay alguna otra solución que no sea un golpe de estado?
La respuesta es única y categórica.
No hay otra solución.
Tal vez, todo lo que necesitaba Colombia para solucionar el problema, era la llegada de un presidente con el suficiente y legítimo apoyo popular para poder enfrentarse a esa ilegítima clase política.
Ese entonces es el desafío para mi muy querido Abelardo de la Espriella.
Ahí le dejo ese “trompo en la uña”.
Deseo de todo corazón que Dios lo ilumine para que pueda tomar la decisión correcta.
Colombia se lo agradecerá infinitamente.
Fuerte abrazo.