PAN PARA HOY, HAMBRE PARA MAÑANA

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

El aumento desmesurado del salario mínimo del 23% en una economía que crece el 3%, es pan para hoy y hambre para mañana.

Las empresas grandes no van a poder pagar ese salario sin despedir empleados para poder cuadrar la nómina.

Las empresas medianas van a tercerizar e informalizar su mano de obra para no tener que subir demasiado los precios y poder seguir siendo competitivos.

Las empresas pequeñas van a quebrar y van a cerrar, dejando sin trabajo a sus antiguos empleados.

Lo que esto va a generar a corto y mediano plazo es el crecimiento del empleo informal que ya es del 60%.

Los trabajadores informales ganan menos del salario mínimo.

Con el aumento del salario mínimo los precios van a subir.

A los trabajadores informales, a quienes hoy no les alcanza el salario que no se rige por el decreto de aumento, les va a alcanzar aún menos el salario informal y van a tener menos poder adquisitivo.

Al final, el aumento desmesurado del salario mínimo hoy, va a generar más pobreza mañana.

La bomba va a explotar preciso antes de las elecciones.

El gobierno, en ese momento va a culpar a los empresarios por el aumento de los precios, los despidos, el crecimiento de la informalidad y la reducción del poder adquisitivo.

Caldo de cultivo perfecto para una votación exorbitante para el candidato de la izquierda que va a poner a esos “empresarios abusadores” a marchar.

Ese era el plan desde el principio.

LA INCONVENIENTE PAZ

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

Los grupos armados ilegales no quieren la paz.

A los grupos armados ilegales no les conviene la paz.

La paz les impediría ejercer su control territorial a través del terror.

El control territorial es fundamental para mantener la producción y las rutas.

La paz permitiría que las Fuerzas Armadas se dedicaran a combatir el narcotráfico.

El narcotráfico es el alimento de la guerra y la guerra es el abono del narcotráfico.

La paz les acabaría el negocio a los grupos armados ilegales.

El lucro ha reemplazado a la ideología.

La ideología es hoy solo una careta para esconder la ambición.

El peor escenario para los grupos armados ilegales es una Colombia en paz.

Por eso, es un absoluto absurdo querer negociar la paz con los grupos armados ilegales.

La paz en Colombia se debe imponer por la fuerza.

No hay otro camino.

Dios ilumine a Abelardo.

Fuerte abrazo.

AGUA DE LÁGRIMAS

Hugo Bahamón Dussán


Año 4025.

Al fin, los humanos habían logrado lo impensable.

La totalidad del agua de la tierra estaba completamente contaminada.

La polución era tal que ningún químico podía purificarla.

Todo el líquido que salía del cuerpo humano era también impurificable.

Excepto una secreción.

Las lágrimas.

Los humanos habían desarrollado la capacidad de alimentarse con proteínas y vitaminas coloidales.

Había un gran problema.

Los bebés no tenían esa capacidad y necesitaban el agua para sus biberones.

Entonces, la condición era sencilla.

Cada pareja que quisiera tener un hijo, debería asegurar un suministro de lágrimas suficiente para poder purificarlo y poder así preparar su biberón durante un año.

A eso le llamaban “sesiones de llanto”.

En las clases de historia no creían que una vez la humanidad hubiese tenido algo llamado “aborto”.

Nunca un hijo fue tan deseado.

COLOMBIA Y PARETO

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

No me voy a extender en la explicación del principio de Pareto, pues es ampliamente conocido.

En resumen: el 20% de las causas genera el 80% de los efectos.

La clave del éxito está entonces en identificar acertadamente ese 20% y enfocar en ello el esfuerzo.

Lo difícil es, precisamente, identificar acertadamente ese 20%.

Si no se identifica plenamente, los recursos se desperdician en solucionar las manifestaciones del problema, no en sus verdaderas causas.

Como resultado, el problema sigue vivo pues no se atacaron las causas que lo generaron.

Creo que nuestra querida Patria está atravesando hoy ese dilema y la solución puede estar a la vuelta de seis meses, pero con una única y exclusiva condición.

El gobierno que elijamos debe enfocarse en la solución del 20% de las causas que generan el 80% del problema.

Veamos.

Empecemos por lo fundamental.

¿Es el narcotráfico, los grupos armados ilegales, la corrupción, la inseguridad y la crisis social el problema o son manifestaciones del problema?

Podemos decir que ese no es el problema, son manifestaciones del problema.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Después de mucho cavilar creo haber encontrado el 20% que genera esos resultados adversos.

La verdadera causa del problema es el sistema político colombiano.

Colombia tiene una pseudodemocracia de votos a cambio de contratos, coimas, puestos, prebendas y beneficios legales que ha permitido que una clase política corrupta se apodere del estado para exprimir el presupuesto en su propio provecho y de la minoría que los elige, en detrimento de las personas que no se benefician de ese robo, que son la gran mayoría que se abstiene de votar.

De contera, como efecto también de ese sistema político corrupto, no llegan a esos cargos de decisión los mejores, los más capaces, los más honestos y los más comprometidos, sino las fichas políticas que sean útiles para que el sistema corrupto siga funcionando quienes, por lo general, son también los más ineptos, los más corruptos y los más indolentes.

Queda así conformado un círculo vicioso en que los pocos malos se juntan para seguir eligiendo a los más malos, a través del robo continuado del presupuesto.

Mientras tanto, la gran mayoría buena, apática, incrédula y desesperanzada se abstiene de votar permitiendo así que esa minoría con una menor inversión siga eligiendo repetidamente a los malos.

Para que el sistema siga funcionando nos han mantenido entretenidos matándonos para ellos poder seguir robándose el presupuesto, que si no se lo robaran, viviríamos en tal estado de bienestar que jamás hubiéramos tenido motivos para matarnos entre nosotros.

El reto para el gobierno de Abelardo es “tarea de romanos”.

Desmontar ese sistema que ha sido tan supremamente efectivo para esa “caterva de descastados” durante dos siglos, no va a ser nada fácil.

Sin embargo, es de vida o muerte hacerlo o sino las manifestaciones del problema seguirán martirizando a los colombianos.

Ahora, el “cómo” solucionar ese 20% es la gran pregunta.

Un sistema político corrupto solamente se puede desmontar mediante una constituyente.

La razón es muy sencilla.

Todos los que se benefician de ese sistema político corrupto van a impedir, por todos los medios constitucionales, que se desmonte el sistema que tanto los beneficia.

Lo que debería hacer Abelardo en sus primeros meses de gobierno, cuando aún tiene las mayorías que lo eligieron, es convocar una constituyente, sin aprobación del congreso ni de las cortes.

El congreso y las cortes no van a aprobarle esa constituyente jamás.

¿Que eso es un golpe de estado?

Efectivamente, es un golpe de estado.

¿Hay alguna otra solución que no sea un golpe de estado?

La respuesta es única y categórica.

No hay otra solución.

Tal vez, todo lo que necesitaba Colombia para solucionar el problema, era la llegada de un presidente con el suficiente y legítimo apoyo popular para poder enfrentarse a esa ilegítima clase política.

Ese entonces es el desafío para mi muy querido Abelardo de la Espriella.

Ahí le dejo ese “trompo en la uña”.

Deseo de todo corazón que Dios lo ilumine para que pueda tomar la decisión correcta.

Colombia se lo agradecerá infinitamente.

Fuerte abrazo.

MORIR PARA NO MORIR

Hugo Bahamón Dussán

La situación era desesperada.

Acababa de arruinarse y su esposa moría en su cama.

Sin la urgente cirugía, ella no podría sobrevivir.

Miguel, su socio, lo había engañado en ese negocio y ahora no tenía ni un solo peso.

Mientras tanto, Miguel se preparaba escotero para volarse del pueblo.

Ya el dinero robado a Víctor estaba en su cuenta en Panamá.

Buscando algo valioso para vender en la compraventa, Víctor encontró el seguro de vida que su hermano Mario le había comprado cuando él estuvo en el ejército.

Al verlo, la idea le cruzó por la mente, como una inspiración.

Si él se moría, su hermano cobraría el seguro y su esposa se podría salvar.

Había un solo problema.

El seguro de vida tenía una cláusula, debería ser muerte accidental.

No había tiempo que perder.

El río pasaba cerca y fingir el volcamiento de la canoa sería muy fácil.

Citó a Miguel cerca del río para entregarle más dinero, a ver si con esa inversión recuperaban lo perdido.

Miguel aceptó pensando: “más dinero en la cuenta de Panamá, para vivir como rey”.

El conserje del hotel lo vio salir apresurado hacia el puerto y así lo testificó en el interrogatorio de la policía.

Por simple lógica, todo el pueblo pensó que se había volado con el dinero de Víctor.

Cambiar sus ropas por las de Miguel fue fácil.

Dejó el cadáver bien escondido río abajo para que cuando lo encontraran, ya los chulos se lo hubieran comido casi todo.

En especial las manos embadurnadas en aguacate podrido.

El aguacate podrido le fascina al rey de los gallinazos.

Víctor miró su entierro desde la distancia.

Miró a su hermano, quien lloraba amargamente mientras empujaba la silla de ruedas de su “viuda”.

Luego, desapareció detrás de la montaña del cementerio para no volver nunca jamás.

¡Qué triste es tener que morir para no morir!

EL BRUJO

Hugo Bahamón Dussán

El soldado estaba ardiendo en fiebre y ya no había medicina alguna en el botiquín del enfermero.

La tempestad impedía el apoyo aéreo para evacuarlo.

Estaba por enviar a un soldado vestido de civil al pueblo lejano, pero corría el riesgo de que lo atrapara el enemigo o que regresara demasiado tarde.

Cavilando estaba cuando el sargento se me acercó y me dijo:

—¿Por qué no le dice al brujo?

—¿Cuál brujo? Le pregunté.

—Angulo, el de la nariz grande y ganchuda, me contestó.

Por eso será que le dicen “brujo” pensé y lo mandé a llamar.

Sabrá algo de medicina natural, pensé para mí.

—Angulo, mire a ver qué puede hacer por el soldado enfermo, bájele la fiebre hasta que vuelva el soldado que voy a enviar al pueblo.

Angulo asintió y salió corriendo para escapar la lluvia.

Esperé cinco minutos y Angulo nunca pasó en dirección a la hamaca en que descansaba el soldado enfermo.

Molesto, sin importar la fuerte lluvia, fui caminando a la hamaca de Angulo.

—Oiga soldado, ¿no le dije que fuera a atender al soldado enfermo?

—Ya está listo, mi teniente, me dijo.

—Mientras le reclamaba porque no lo había visto siquiera salir de su cambuche, vi de reojo al soldado enfermo, que ya no parecía para nada enfermo, templando los vientos del carpagil.

LOS CINCO MILLONES DE FIRMAS

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

El establecimiento no entendió el mensaje.

Cinco millones de firmas recogidas sin necesitar la maquinaria política, no les enseñó nada.

Los partidos políticos siguen avalando y metiendo en sus listas a los mismos candidatos al congreso o a sus entrenados reemplazos para que sigan sirviendo de fichas a los gamonales de siempre.

La reuniones con los contratistas corruptos, que son los que ponen la plata, listos para la repartija del presupuesto, se siguen haciendo.

Los “gamonalitos” que empiezan en las Juntas de Acción Comunal y suben hasta los “gamonales” departamentales, que son los que ponen los votos, siguen reclamando los puestos para sus fichas.

La idoneidad para poder desempeñar esos cargos les importa un “pito”.

Lo que quieren es poner a un buen “firmón”.

Así podrán seguir robando.

Lo dicho, no entendieron el mensaje.

Con contadas excepciones, en vez de llenar el congreso con los mejores, los más honestos, los más capaces y los más comprometidos, avalaron a la misma “caterva de descastados” de siempre.

No se necesita ser Nostradamus para anticipar el conflicto político que se va a venir.

Un buen presidente con un mal congreso.

La gran diferencia es que ese buen presidente tendrá un apoyo popular inmenso, mientras ese mal congreso solo tendrá el apoyo de los votos comprados que los eligieron.

El resultado predecible: Una constituyente para poder desmontar el secuestro al que tienen sometido al estado estos abyectos politicastros.

Lo mejor será empezar a prepararnos para esa constituyente y que elijamos, esta vez sí, a los mejores.

Es la única solución que queda.

Fuerte abrazo.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Coronel (RA) Hugo Bahamón Dussán

«Las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra»

Con esta frase cierra su obra maestra Gabriel García Márquez.

Esa frase se ha convertido en una realidad no de cien sino de doscientos años.

Doscientos años en que la mejor gente del mundo ha estado asentada en la esquina más rica de America, liderada por la peor “caterva de descastados”.

Doscientos años en los que esa “caterva de descastados” nos ha mantenido entretenidos matándonos para ellos poder seguir robándose el presupuesto, que si no se lo robaran, viviríamos en tal estado de bienestar que jamás hubiéramos tenido motivos para matarnos entre nosotros.

¿Seguiremos condenados a otros cien años de sufrimiento?

¿Llegó al fin, el despertar de los colombianos y el momento de defenestrar a esa “caterva de descastados”?

Lo sabremos en estas elecciones del 2026.

La pregunta es sencilla pero lapidaria.

¿Escogeremos a quien seguirá con las políticas del actual gobierno, que se hizo elegir como un cambio y terminó siendo peor que lo que había, y a los mismos congresistas que vendieron su compromiso con sus electores?

O…

¿Escogeremos al candidato ajeno a esa “caterva de descastados” y pondremos en el congreso a los más honestos, los más capaces y los más comprometidos en reemplazo de los corruptos, ineptos e indolentes que se hacen reelegir con la misma plata que se roban?

Estimado compatriota, de su voto dependerá si nuestras próximas generaciones tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.

Para su gentil reflexión y acción.

Fuerte abrazo.

UNA EN UN MILLÓN

Hugo Bahamón Dussán

Mauricio estaba seguro de que era ella.

Desde el ascensor transparente la vio en el lobby del crucero y la reconoció de inmediato.

En veinte años había cambiado un poco pero su belleza se mantenía igual.

Después de esa noche de amor, ella le había dado su número de teléfono y él lo había perdido.

Por seguridad había dado su nombre falso de inteligencia militar y se había identificado como tal.

Su carrera militar en Colombia le consumió la vida y, aunque el recuerdo siempre lo acompañaba, para él era solo eso, un bonito recuerdo de una noche de amor.

Sin embargo, en su noches en vela siempre se preguntaba cómo hubiera sido su vida a su lado.

Tal vez hubiera sido el verdadero sosiego del guerrero que tantas veces buscó y no encontró en brazos pasajeros.

No perdería esta oportunidad de darle un rumbo a su vida perdida.

Era una en un millón.

Bajó raudo por las escaleras del crucero y la encontró en el centro del salón.

—Lucrecia, la llamó suavemente.

La mujer volvió su cabeza y con una sonrisa triste le dijo:

—Soy Marina, Lucrecia era mi hermana gemela.

Por veinte años, ella tomó este mismo crucero, en esta misma fecha.

Nunca perdió la esperanza de volver a encontrarlo.

—Estoy haciendo este viaje con mi esposo y mis hijas, cumpliendo con la promesa que le hice antes de que muriera de cáncer la semana pasada.

—Usted es Mauricio, ¿verdad?

¡IGUALADO!

Hugo Bahamón Dussán

A comienzos del siglo pasado, el patriarca Gunter Bayer llegó al Chocó, creó empresa, trajo empleo, progreso y bienestar.

Siempre creyó en la igualdad.

Estaba convencido de que ningún privilegio de un ser humano debería ser construido sobre la privación de otro.

Aniceto Lucumí fue uno de los beneficiados.

Gracias a sus excelentes resultados académicos, obtuvo la beca de la Fundación Bayer y se graduó de médico en Harvard.

Aceptó el puesto de director del hospital de Quibdó que le ofreció el mismo Gunter.

Helga, la sobrina nieta de Gunter, llegó de vacaciones de Alemania y, como era enfermera certificada, en su tiempo libre ayudaba en el hospital.

Helga y Aniceto se enamoraron.

Una noche, Aniceto con su mejor traje se presentó en la mansión de Gunter.

—Vengo a pedir la mano de su sobrina nieta, dijo Aniceto.

Dando un sonoro manotazo en la mesa de centro de la sala, Gunter se levantó cuan alto era y mientras lo fulminaba con una mirada de sus profundos ojos azules, le espetó:

—¡Igualado!